Qué se dice: Los malos de la película

Claudio Acosta

Si me tocara escribir la sinopsis de la “película” que tiene como protagonistas a un general de la Policía Nacional, un coronel de esa institución  y una menor de edad de la que ambos abusaban sexualmente desde que tenía quince años, a la que hicieron abortar dos veces y  utilizaron para  extorsionar a un narcotraficante  preso según el expediente acusatorio preparado por el  Ministerio Público, diría que es un drama sórdido y solo para adultos donde se ponen de manifiesto  las más bajas pasiones, pero también hasta dónde pueden degradar un uniforme el comportamiento y las acciones de quienes alguna vez juraron honrarlo y respetarlo. El triste y poco aleccionador espectáculo se convirtió, de la mano del morbo y el despliegue que  ha recibido en los periódicos y  redes sociales, en el gran protagonista  noticioso de la semana, compitiendo con la militarización del Congreso Nacional, que concluyó ayer, y el jueguito de amagar y no dar con el que embulla  al país el presidente Danilo Medina con el tema de su eventual reelección. Pero más allá del morbo que nunca se sacia y el pasajero interés que siempre provocan estas historias, no deberíamos dejar pasar la oportunidad de preguntarnos porqué están pasando estas cosas en la sociedad dominicana. Sin poner a un lado, desde luego, lo más urgente: sancionar con todo el peso de la ley a  los oficiales de la Policía involucrados, a los que un juez acaba de imponerles tres meses de prisión preventiva como medida de coerción,  sin descartar la posibilidad de que la madre también sea investigada y sometida a la justicia por “negociar” a  su hija menor de edad. Los políticos y sus estériles garatas, es el momento de decirlo, están distrayendo nuestra atención de lo verdaderamente importante, y lo peor del caso es que se lo estamos permitiendo con nuestra  indiferencia y apatía, o a cambio de las migajas que se les caen de sus  repletos bolsillos.