QUE SE DICE
Oferta de mediación

Un profesional de prestigio como lo es el doctor Bernardo Defilló, superintendente de Salud y Riesgo Laboral, ha puesto las cosas en su justo lugar al referirse al conflicto de los médicos agremiados frente a la Secretaría de Salud Pública, lo que constantemente se manifiesta en odiosas huelgas que un sector de la opinión pública objeta vehemente. Defilló se ha ofrecido como mediador, aprovechando la ocasión para colocar en los platillos de la balanza un poco de culpa en cada quien: no pueden los médicos  vivir con doce mil pesos mensuales: pero hay que reconocer también que la insuficiencia de ingresos afecta a muchos otros sectores y que el país está en una crisis que a todos  perjudica, incluso al Estado. El deber de los médicos sería entonces  acogerse a la mediación que abre Defilló con gran sentido  de neutralidad. Los profesionales de la medicina deberían entonces flexibilizarse un poco. Que se fijen muy bien que los asalariados en sentido general pasan las de Caín y no por eso dejan de trabajar. Hagan  lo propio, por Dios.

En beneficio de los peatones

En una ciudad de tráfico terrible en la que el peatón tiene que estar a la  defensiva permanentemente, es alentador que el Estado asuma la tarea de construir pasarelas para que los caminantes crucen  sin problemas las intersecciones de gran peligro. La estructura que estará a disposición de la ciudadanía en la avenida John F. Kennedy esquina Máximo Gómez representa un paso de progreso que evidentemente  las autoridades se demoraron en colocar, puesto que se trata de una obra prefabricada en metal que hace tiempo que fue confeccionada y que debió estar funcionando para los juegos panamericanos. El cierre de tráfico para facilitar la obra ha generado entaponamientos y hay que lamentar que las autoridades no fueran capaces de reducir el impacto de la medida, para lo cual todo lo que tenían que hacer era colocar letreros bien visibles desde varios días antes para alertar a los automovilistas a considerable distancia de la dichosa esquina. Así, los grandes flujos de tráfico hubieran tomado  nuevos rumbos.

Los políticos (¿)

Todo lo que signifique más impuestos y menos inversiones sociales,  que deben estar constituídas por subsidios destinados a los sectores más necesitados, causa tensión y rechazo en la sociedad. Nadie quiere, y con razón, que le planteen mayores sacrificios, y en esa actitud influye mucho lo que ya sabemos a través de algunas encuestas: en verdad el dominicano se acoge a  las reglas de juego y vota con entusiasmo cada dos años pero más que nada es porque aspira a deshacerse de quienes le han gobernado mal. En la sociedad predomina la falta de confianza en los partidos políticos, porque se juzga  que  en la mayoría de los casos ejercen el poder sin sentido de equidad y que los dirigentes se encierran en sus propias conveniencias. Para el ciudadano común, es difícil suponer que los administradores de la cosa pública  manejan con racionalidad los recursos que el contribuyente pone en sus manos. El Estado sigue apareciendo ante la mayoría de la gente  como un botín. El botín al que se accede a través de algún triunfo electoral. Se generaliza el criterio de que los  partidos tienden a hacer más daño que bien a la nación.