QUE SE DICE
Perejil

La leyenda negra que rodea la matanza de los haitianos, en 1937, cuenta que la necesidad de cumplir de manera expedita la orden de “corte” dispuesta por El Jefe se recurrió a un método para entonces -eso dicen- muy eficaz, a pesar de su extraordinaria simplicidad: pedir a los sospechosos de ser ciudadanos haitianos que pronunciasen la palabra perejil para hacer evidente su pesado acento francés, incapaz de lidiar con las erres. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces, pero poco ha cambiado la naturaleza de nuestras relaciones con el hermano siamés, como poco ha cambiado también una política migratoria caracterizada por la inconsistencia, que cuando no ha sido completamente permisiva, permitiendo que entre todo el que quiera por nuestra permeable frontera, se ha ido al otro extremo patrocinando redadas masivas e indiscriminadas atendiendo, en la mayoría de los casos, solo al color de la piel, dando pie a terribles injusticias y abusos. Por esa ingrata experiencia están pasando más de 50 ciudadanos dominicanos, entre ellos mujeres y niños, que se fueron en el “paquete” sacado a la carrera del país -sin ni siquiera pedirle sus papeles- por tropas del Ejército Nacional en estos días de tensión fronteriza, y que hoy se encuentran en la población haitiana de Juana Méndez intentado regresar al país del que fueron expulsados de forma tan arbitraria. Y pensar que con solo pedirle a esos compatriotas que dijeran perejil, como en los duros tiempos del Perínclito de San Cristóbal, le hubiéramos ahorrado los sinsabores por los que han tenido que pasar.

El peor ciego

El profesor Lidio Cadet no quiere, ni de relajo, que se compare al PLD con el resto de los partidos políticos, léase PRD o PRSC, a pesar de las notorias y públicas acciones de “indisciplina” que protagonizan con frecuencia sus seguidores, como prefiere llamar el veterano dirigente político los exabruptos que han llevado a una militancia hambrienta de empleos a ocupar, en distintos puntos del país, oficinas y dependencias públicas, como de indisciplina ha sido calificada también la reiterada denuncia de Luis Ynchausti de que el padrón que se utilizará en el VII Congreso Doctor Rafael Kasse Acta ha sido alterado de manera fraudulenta, que el secretario de organización peledeísta considera tan solo un indeseado efecto de la incontinencia “democrática” que ha traído consigo la masificación. Si esas acciones de dirigentes y militantes, recogidas profusamente por la prensa, no igualan al PLD al resto de los partidos del sistema debería hacerlo la sorda pero feroz lucha grupal que se libra en su seno, que parece ir ganando, por la milla, el licenciado Danilo Medina, aunque de esas cosas no parezca haberse enterado todavía -como el peor de los ciegos- el afable Lidio Cadet.

De fiesta

Si es verdad, como proclama la sabiduría popular, que cada quien habla del baile según como le fue, hay que decir con toda propiedad que a las organizaciones políticas que acudieron aliadas al Partido de la Liberación Dominicana en las pasadas elecciones presidenciales han gozado mucho en este baile (perdón, en este gobierno nuevemesino), al extremo de que ya anunciaron que seguirán a caballo de esa alianza a pesar de que todavía falta un año para las elecciones congresionales y municipales del 2006. Aglutinados alrededor de la llamada Coalición por la Gobernabilidad, que agrupa a seis pequeños partidos, representantes de esas organizaciones convocaron el lunes una rueda de prensa para dar a conocer su decisión, ocasión que también aprovecharon para prodigar elogios a la gestión de gobierno del doctor Leonel Fernández. Visto el caso y comprobado el hecho, como gusta decir a los abogados, solo resta desear a esas organizaciones y sus dirigentes que les vaya bonito con su madrugadora alianza, que si bien puede ser criticable por anticipada demuestra que esa gente sabe lo que quiere y lo que hay que hacer para conseguirlo.