QUE SE DICE
Petición denegada

No es aventurado suponer que el secretario de Obras Públicas sabe, porque todavía vive bajo este resplandeciente cielo tropical, todas las especulaciones que se han tejido sobre los motivos que habrían provocado el conflicto que mantiene con un subsecretario de esa cartera, como tampoco ignora que lo menos que se ha dicho, y así salió publicado, es que en la terminación del edificio de la Suprema Corte de Justicia se produjo una sobrevaluación de más de 500 millones de pesos respecto al presupuesto original, sobrevaluación de la que habría sido responsable. A pesar de la gravedad de esas afirmaciones, a las que hay que agregar las barbaridades que ha esparcido la siempre activa fábrica de rumores que tenemos en este país, el ingeniero Manuel de Jesús Pérez acaba de pedirle a los medios de comunicación que respeten su derecho a mantener silencio sobre el caso, comprometiéndose a que llegado el momento oportuno, como “empleado de la Nación” que es, hablará sobre el tema. ¿Quién le explicará al secretario de Obras Públicas que por ser, precisamente, un “empleado de la Nación”, no tiene derecho a formular ese tipo de peticiones?

 Drogas en Miches

En Miches, “puerto de embarque” de miles de compatriotas que han preferido jugarse la vida en las peligrosas aguas del Canal de la Mona a quedarse en su país a llorar miserias, hay más puestos de venta de drogas que colmados. Lo ha dicho, con el énfasis que suelen poner los curas a sus denuncias, el párroco de Miches, el sacerdote Ramón Araújo, quien no quiso perder la oportunidad de oro que le ofreció la visita del presidente Leonel Fernández a El Seibo, el pasado fin de semana, para decir unas cuantas verdades. “Lo peor de todo -remachó el cura- es que todo el mundo sabe dónde están los puntos de drogas y quiénes las venden, excepto las autoridades responsables de combatir ese flagelo”. El padre Araujo, que también pidió al presidente Fernández una serie de obras que Miches necesita con urgencia, dijo lo que creyó era su obligación decir en el escenario que entendió más conveniente para que le prestaran la debida atención. Falta ahora que alguien le haga llegar el mensaje al vicealmirante Iván Peña Castillo, presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).

 

Talento tras las rejas

Hay que admitir, cinismos aparte, que la revelación del Director General de Prisiones de que una red se dedicaba a clonar celulares desde la cárcel de Najayo, estafando a cientos de personas por una suma todavía indeterminada por las autoridades, es la mejor demostración del gran talento que tenenos tras las rejas, que las autoridades penitenciarias deberían ser capaces de aprovechar en actividades más sanas y constructivas, pero para eso habrá que esperar que llegue la tantas veces aplazada reforma penitenciaria. Mientras soñamos despiertos, con permiso del general retirado Juan Ramón de la Cruz Martínez, vale la pena hacerse en voz alta la misma pregunta que deben estarse haciendo muchos lectores, capaces también de imaginar la respuesta. ¿Cómo fue posible que esa red estuviese operando en Najayo durante casi tres años y ninguna autoridad, hasta estos momentos, se dio por enterada?