QUE SE DICE
San Cristóbal

Cuatro horas de torrencial bastaron para que una docena de barrios en San Cristóbal, todos próximos a los ríos Nigua y Yubazo, quedaran inundados y cientos de familias vieran cómo todos sus ajuares se dañaban. Para que estas familias quedaran sumidas en la desesperanza solo fue necesario que, primero las autoridades permitieran que las márgenes de estos ríos se convirtieran en solares donde se levantaron casas sin que se garantizara que las aguas desbordadas de estas corrientes fluviales no lo inundaran todo.

También está la increíble desidia de las autoridades que en su afán de ser más políticos que funcionarios, acogen, estimulan y apoyan que la gente ocupe espacios que pertenecen a los ríos y se despreocupan por su suerte. Después del desastre, poco se ha hecho por esta gente que vio sus utensilios flotar en sus cuartos inundados hasta el techo. Lo menos que se debe esperar es que las autoridades acudan primero a socorrer a esta gente que ahora solo ruega que no vuelva a llover y luego que se canalicen debidamente esas corrientes porque ahora no se puede hablar de trasladar a miles de familias en toda la parte oriental de la ciudad cuna de la primera Constitución de la República.

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Cuidado de elevados

Cada semana, por segmentos, los túneles y elevados de la capital son cerrados pasada la medianoche para ser sometidos a limpieza y eso permite que se mantengan en condiciones para el intenso tráfico que cada día soportan. Eso nada tiene de objetable. Lo que sí resulta molestoso es que cuando se cierra el elevado de la 27 de Febrero, entre la avenida Leopoldo Navarro y la parte occidental del puente Juan Bosch, el tránsito hacia la autopista de Las Américas se vuelve un puro caos porque con el cierre permanente –a esa hora- del puente Duarte, cuando se sigue por la 27 hasta la calle Josefa Brea, allí no hay otra cosa que hacer: o se baja para la avenida México y se cruza por el puente Mella, o se toma hacia el norte para cruzar por el puente Sánchez en la avenida Padre Castellanos. Ahí se ha visto a turistas sin saber qué hacer para llegar al aeropuerto Las Américas… y lo que es peor, tratándose de orientar con delincuentes que forman grupos allí para asaltar, robar y matar a gente indefensa.

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Por debajo de los elevados

Se ha dicho que a los elevados les da mantenimiento una compañía privada contratada para dar ese servicio. Hasta ahora, el mantenimiento se limita a limpieza y hasta pintura de reflectores, barandas y otros. Lo que no ha recibido ningún tipo de mantenimiento es la parte baja de los elevados. Para comprobarlo solo hay que ir a ver qué hay debajo del elevado de la Kennedy con Ortega y Gasset, la Kennedy con Churchill, Churchill cerca de la Kennedy, donde ya se ha perdido gran parte de la tela metálica que aislaba las jardineras y en su interior se acumula maleza y basura. Esos espacios, relativamente nuevos, deben cuidarse para que además de mantener la higiene, también contribuyan con el ornato de esas soluciones viales. Al tradicional desparpajo de la gente que todo lo arrabaliza, no se puede añadir la desidia de las autoridades que al parecer todo lo abandonan, máxime si no representan un punto de interés político o de negocios.