Qué se dice : Sin dolientes

Claudio Acosta

Por supuesto que no se trata de una invasión masiva, como ha denunciado la histeria nacionalista que apuesta al odio, a la que le hacen coro algunos medios de comunicación, pero no hay dudas de que el trasiego de haitianos ilegales a través de la  frontera es intenso y extenso, para lo cual los traficantes, que están haciendo su agosto en julio,  utilizan los medios de transporte a su alcance sin importar ni medir las consecuencias con tal de llevarse su tajada. Fue lo que pudimos comprobar la pasada semana, de manera dramática,  cuando tres haitianos ilegales, dos hombres y una mujer, se ahogaron en un canal  de riego  en la comunidad de Las Matas de Santa Cruz, en Montecristi, donde según versiones de testigos  fueron lanzados por un traficante que los transportaba en un motoconcho  que quiso  evitar así que lo atraparan las autoridades. Y este lunes, también en Montecristi,  un motoconchista que transportaba a siete haitianos ilegales se accidentó cuando perdió el control, resultando  muerto el motoconchista dominicano y tres de sus pasajeros. Pero son muertos que se olvidan pronto, que no tienen dolientes, que simplemente tratan de escapar de esa otra muerte, lenta y segura, que les espera a manos del hambre y la miseria que asolan Haití. Y tan poco importan esos muertos que nadie pone verdadero empeño, de este lado de la frontera, en perseguir  a los desalmados que  trafican con la  desesperada necesidad de sobrevivir de nuestros vecinos.