Qué se dice : Son los nervios

Claudio Acosta

El gobierno apostó, y me cuentan que hasta exageró los informes meteorológicos  relativos a la provincia  Duarte, al fracaso de la marcha verde convocada para celebrarse el pasado domingo en San Francisco de Macorís, calculando que las copiosas lluvias que caen sobre el territorio nacional  desde hace una semana se convertirían en el aliado providencial que impediría que los ciudadanos acudieran  masivamente a la convocatoria de sus organizadores. Para su desgracia, volvió a subestimar los niveles de  motivación  de quienes  han decidido expresar su rechazo a la corrupción y la impunidad  participando  en las marchas verdes, que en esta  ocasión desafiaron una  lluvia que nunca se detuvo para protestar y manifestarse. Es lo que ha puesto tan nervioso al Ministro de Interior y Policía, quien acusó a sectores infiltrados en el movimiento verde de fraguar un plan para desestabilizar al gobierno, aunque, como era de esperarse, no aportó una sola prueba de su acusación  ni ofreció un solo nombre de los supuestos conspiradores. Esa sobre reacción es el mejor indicador de que el gobierno, que se mal acostumbró a jugar solo en la cancha, sin una oposición  que le perturbe el sueño, empieza a preocuparse por las masivas movilizaciones que promueven los verdes y, mas que nada, por sus consecuencias políticas, que desde luego no tienen nada que ver con la teoría de la desestabilización que el doctor Carlos Amarante Baret sacó del “librito”  de Joaquín Balaguer al que tan buen uso le han dado los peledeístas  desde que llegaron al poder. Ojalá que, como recomienda  ese mismo “librito”, el gobierno no pase al siguiente  nivel y cometa el error de recurrir  a métodos antidemocráticos para reprimir las marchas  verdes y a sus organizadores, y que todo se resuelva con una buena dosis de tranquilizantes,  pues  lo único que esas marchas han desestabilizado son los nervios del ministro de  Interior y Policía.