QUÉ SE DICE
¿Democracia sin protestas?.-

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do 
Como ya se ha hecho costumbre en este gobierno la secretaría de Interior y Policía le negó el permiso al Foro Social Alternativo para la marcha que tenía programada realizar el próximo lunes hacia la Suprema Corte de Justicia para reclamarle a sus jueces que se pronuncien  en torno al recurso de inconstitucionalidad elevado contra el préstamo de US$130 millones suscrito entre el Estado y la empresa Sun Land, bajo el argumento –en palabras del doctor Franklyn Almeyda– de que “el Poder Judicial debe ser escenario de respeto para todos, porque es ahí donde se pueden dirimir las diferencias que puedan haber entre los integrantes de la sociedad dominicana”.

Al ofrecer sus declaraciones a este diario el secretario de Interior y Policía no pareció tomar en cuenta que últimamente nuestro más alto tribunal de justicia ha sido escenario frecuente de ese tipo de protestas, desde evangélicos que reclaman se declare inconstitucional el Concordato hasta la más reciente, protagonizada por un grupo de jóvenes disfrazados de mimos, ni que la democracia dominicana, sus instituciones y muy particularmente su sistema de justicia se fortalecen gracias a ellas, pues al fin y al cabo de eso es que se trata la vida en democracia. Ocurre, sin embargo, que apenas 24 horas después de haberle advertido al  Foro Social Alternativo que si desafiaba la prohibición se las vería de frente con la Policía Nacional, es decir con sus macanas, sus tiros al aire y sus cañones de agua, el propio Franklyn Almeyda se comunicó con este diario para informar que, “por disposición del presidente Leonel Fernández”, esta se dejaba sin efecto, garantizando a la gente del Foro Social que el lunes ni siquiera tendrán cerca a la Policía durante  su recorrido hasta la Suprema. Por suerte  el presidente Fernández, a pesar de que se encuentra caravaneando por los nuevayores, está muy atento a lo que ocurre en su patio, por lo menos de lo importante, por lo que  pudo hacer entrar en razón al secretario de Interior y Policía,  quien a menudo olvida que una democracia sin protestas es sencillamente inconcebible.