QUÉ SE DICE
Desdoblamientos

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do
.- Mucho es lo que se ha criticado, sobre todo entre comentaristas y opinadores afines al oficialismo, a María Teresa Cabrera, presidenta de la ADP y  candidata a la Vicepresidencia de la República por el MIUCA, por su participación en la marcha que encabezará hoy para llamar la atención del gobierno sobre la necesidad de que las políticas educativas se mantengan estables, que no cambien o se modifiquen cada cuatro años con la llegada de un nuevo gobierno, bajo el argumento de que en su condición de candidata y parte integral de un proceso  que ya está en su recta final no debería propiciar  protestas que puedan convertirse en fuente de perturbación del  clima electoral.

María Teresa se ha defendido diciendo que no se trata de una actividad improvisada, de carácter político, como la han calificado sus críticos, sino de una decisión tomada meses atrás -cuando todavía no era candidata a nada- por el Comité Ejecutivo de la ADP, pero que tampoco ve ninguna razón para renunciar a sus responsabilidades como principal dirigente del gremio magisterial. Sin embargo, ese es el pecado que se le echa en cara, que pueda sin temor ni rubor quitarse el traje de precandidata presidencial para ponerse el de dirigente sindical cabeza caliente, sobre todo si lo hace para promover protestas que se entienden extemporáneas y dañosas al gobierno. Olvidan esos críticos, empero, que la capacidad de desdoblamiento  que se le critica a la presidenta de la ADP es la misma en que incurre el presidente-candidato, que a estas alturas nadie sabe con claridad (acaso ni él mismo) cuándo habla y actúa en una condición o cuándo lo hace en la otra, pues en ningún momento ha dejado de cumplir con las responsabilidades de su alto cargo, pero también pasa lo mismo con  el candidato presidencial del PRSC, Amable Aristy Castro, quien no ha dejado de firmar los cheques de la Liga Municipal Dominicana, institución donde es ley, batuta y constitución, respondiendo con el silencio o las evasivas cada vez que se le recuerda que, según la Ley Electoral, debió separarse del cargo  desde que fue inscrito como candidato en la JCE.