QUE SE DICE
El precio de la paz

La Policía Nacional espera que se le asigne, para el año 2005, un presupuesto de 5,400 millones de pesos, casi el triple de los recursos que recibirá este año, con lo que espera poner en marcha los programas de reformas y modernización que la convertirán en la “institución que merece la ciudadanía”, para decirlo con las palabras del asesor técnico de la jefatura policial, el doctor Félix Olivares. Según el asesor policial esos recursos permitirían duplicar el actual salario de los policías, mejorar el sistema de servicio de salud y seguridad social de la institución y hasta desarrollar proyectos de viviendas, sin dejar de lado el equipamiento técnico tanto en lo que respecta a comunicaciones como a transporte. Una cuantiosa inversión, sin duda, que ojalá el gobierno pondere adecuadamente, sin perder de vista que tal y como están las cosas la sociedad dominicana está obligada a pagar el precio que sea si quiere volver a vivir en paz, a salvo de la delincuencia que le ha robado el sosiego.

La consulta

El Partido Revolucionario Dominicano, por quien votaron en las pasadas elecciones un millón doscientos mil dominicanos y al que se considera, todavía, como la más grande organización de masas del sistema político dominicano, ha logrado una proeza digna de encomio, tratándose de un partido que siempre pone su característico toque bullanguero, jacarandoso, a todo lo que hace: consultar a sus bases sobre el destino inmediato de la organización prácticamente en el más absoluto secreto. Ivelisse Prats de Pérez, directora del departamento de Educación, explicaba ayer que el cierre de los locales por falta de pago entorpeció, de alguna manera, el trabajo, pero que las expectativas de la Comisión de Modernización y Organizadora de la Convención, que preside Milagros Ortiz Bosch, quedaron satisfechas. ¿Cuántos miembros de ese partido fueron consultados sobre cuestiones tan medulares como la renovación de la añeja dirigencia perredeísta o los errores que llevaron a la derrota electoral? Ojalá que los organizadores de la discreta consulta puedan responder satisfactoriamente la interrogante, para que se pueda decir luego, sin lugar a las dudas, que allí se expresaron -democrática y libremente- las auténticas bases perredeístas.

Mal comienzo

Los periodistas que acudieron ayer a “cubrir” el acto inaugural de la campaña de vacunación que, de manera conjunta, iniciarían las secretarías de Salud Pública y Educación pasaron las de caín tratando de encontrar la escuela que serviría de escenario al acto, para finalmente descubrir, después de dar muchas vueltas, que la bendita escuela -la Jacobo Majluta- ni siquiera existía, lo que también descubrió el funcionario de Salud Pública responsable de aplicar el programa, quien se tropezó, perdido él también, con los periodistas. Finalmente resultó que la campaña de vacunación -con la que se espera inmunizar a 551,647 estudiantes a un costo superior a los 18 millones de pesos- arrancó en algunas escuelas, aunque en otras, como pudieron comprobar redactores de este diario, ni siquiera sabían de su existencia. Faltó, evidentemente, organización, una pifia atribuíble a la inexperiencia de las nuevas autoridades de Salud Pública, todavía a tiempo de corregir lo que tan mal ha comenzado.