Qué se dice
Entre generales

La breve nota llamó de inmediato la atención de los reporteros asignados a la Policía Nacional, renuentes a creer lo que leían sus ojos: tres generales de la institución del orden acababan de ser designados para investigar las circunstancias en que tres extranjeros a bordo de un vehículo se estrellaron el pasado domingo contra la verja perimetral de la sede de la institución, del lado de la avenida Francia, en lo que desde el principio se definió como un accidente de tránsito.

¿Sospecha la Policía que se trata de algo mas? ¿Quiénes eran esos extranjeros? Son algunas de las preguntas que cualquiera se haría al enterarse de que los generales Héctor García Cuevas, Director Regional Central del Distrito, Juan Taveras Rodríguez, Director Central de Seguridad Vial e Interurbana y Manuel Castro Castillo, Director Central de Inteligencia Delictiva, fueron nombrados por el mayor general Bernardo Santana Páez al frente de las pesquisas, a quien deberán rendir un informe por escrito con sus resultados y las opiniones y recomendaciones que entiendan pertinentes.

Reclamo pertinente

Los empresarios santiagueros, hay que decirlo, no se andan por las ramas a la hora de exigirle al gobierno lo que entienden justo, en materia de inversión pública, para su provincia, aún a riesgo de que los llamen gandíos: el equivalente, por lo menos, al porcentaje que aportan al Producto Interno Bruto del País, lo que supondría una inversión muchísimo mayor que los 600 millones de pesos consignados en el Presupuesto Nacional del 2007. El reclamo de los empresarios santiagueros, encabezados por el dinámico Félix García, parece pertinente desde la perspectiva de una comunidad que exige ser retribuída en función de su pujanza y productividad, pero igual de pertinente sería si proviniera de otras provincias del Cibao de gran productividad como Espaillat o San Francisco de Macorís, y lo mismo podría decirse del Este del país, donde a pesar del florecimiento del turismo se le sigue reclamando al gobierno la construcción de la infraestructura que se entiende fundamental para la consolidación de la principal fuente de ingresos de divisas del país.

Indignidad

El Procurador General de la República ha sido el último en sumarse al coro de voces que exige mejores salarios para los miembros de la Policía Nacional, en el entendido de que el sueldo de miseria que ganan -alrededor de 4 mil pesos al mes- no es precisamente el mejor estímulo para salir a la calle a bregar con una delincuencia dispuesta a todo y muy bien armada, aunque sí lo sea para que esos mismos policías, obligados a “buscársela” para poder sobrevivir, se asocien con aquellos a quienes están llamados a perseguir y apresar. El doctor Radhamés Jiménez, como tantos otros que han opinado sobre el cacareado aumento a los agentes del orden, considera que con el salario que estos devengan es imposible que tengan una vida digna para ellos y sus familias, pero para salir de la indignidad en la que sobreviven deberán confiar en que ese aumento será incluído en la tómbola presupuestaria del próximo año.