Qué se dice
Metáforas

Rafael Núñez, director de Información y Prensa de la Presidencia, ha salido veloz a hacer la pertinente aclaración, precisando que el presidente Fernández nunca pretendió afirmar que “el hombre del serrucho” –léase Danilo Medina– sería expulsado del PLD a raíz de la contundente derrota que sufrirá a manos del reeleccionismo, y lo mismo parece que piensa el propio Medina, quien dice estar convencido de que los intercambios de epítetos y alusiones entre los contendores por la candidatura presidencial peledeísta son tan solo metáforas para hacer que la militancia entienda con mayor claridad los mensajes de sus líderes.

Muchas son las interpretaciones que pueden darse a la “metáfora” utilizada por el presidente Fernández, pero lo cierto es que el mandatario dijo lo que dijo, sea porque se dejara llevar por las emociones del discurso o porque, como ocurre tantas veces, lo traicionara el subconsciente.

Otra vez

Cuando a mediados del pasado año estalló el escándalo en torno a los maltratos físicos de que eran víctimas menores recluidos en en Najayo a manos de sus custodias, que este diario documentó ampliamente incluyendo dramáticas fotografías, la Procuraduría General de la República designó una comisión especial para investigar los hechos y establecer las debidas responsabilidades, pero los resultados de esas pesquisas, si es que los hubo, nunca fueron dados a conocer públicamente, por lo que nunca se supo qué ocurrió con los responsables de esos maltratos ni qué medidas se adoptaron para evitar que volvieran a repetirse. La denuncia de dos jóvenes heridos en un motín ocurrido el pasado 11 de abril en Najayo producto, según los denunciantes, de los maltratos que reciben de parte del encargado de la Unidad de Agentes de Tratamiento y Vigilancia Penitenciaria (VPT) hacen temer que así sea. La Procuraduría ya designó una comisión para que investigue lo sucedido, pero ojalá no olviden sus integrantes, como ya ocurrió anteriormente, dar a conocer sus conclusiones.

¿Hasta cuándo?

Dice Ramón Pérez Figuereo, como quien se siente en posesión de una verdad absoluta, que el gobierno no está en capacidad de impedir que los choferes del concho también aumenten el pasaje el próximo jueves, tal y como lo harán los autobuses y minibuses cumpliendo una disposición de la OPRET, pues se trata de una decisión unilateral que solo busca desviar la atención del objetivo de las reuniones celebradas entre los transportistas y las autoridades. De lo que Pérez Figuereo está hablando es del anuncio publicado por la OPRET el pasado sábado, en el que el organismo anunció, “en interés de crear las condiciones que lleven la tranquilidad al sector y la ciudadanía”, el establecimiento de una nueva tarifa para las rutas de minibuses del Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo, pero también la puesta en marcha de la Oficina de Transición que se encargará de la creación de la Autoridad Unica del Transporte, el sometimiento al Congreso Nacional del nuevo proyecto de Código de Transporte así como la solicitud al Poder Ejecutivo de la emisión de un decreto para la reestructuración del Plan Renove, entre otras maravillas, pero por ninguna parte dice hasta cuándo habrá que seguir aguantando las intemperancias y chantajes de los señores transportistas.