QUÉ SE DICE
Papas calientes en la Suprema

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do 
Decenas de ciudadanos y ciudadanas  realizaron hace unos días  una protesta a las puertas del majestuoso edificio que aloja a la Suprema Corte de Justicia, en el Centro de los Héroes.

¿La razón del alboroto? Recordarle tanto al tribunal como a sus jueces que hace dos años depositaron un recurso de inconstitucionalidad contra el acuerdo que existe entre el Estado dominicano y el Vaticano, mejor conocido como Concordato, firmado en 1954 por el dictador Rafael Leónidas Trujillo. Domingo Paulino Moya, Coordinador Nacional de las Iglesias Evangélicas y quien sirvió de vocero a los manifestantes, explicó a los periodistas que ha visitado en más de diez ocasiones el tribunal en demanda de un fallo, sin que hasta el momento  haya recibido la respuesta que procura.

Es probable que el impaciente señor Paulino no recuerde o simplemente no sepa que hace un tiempecito el doctor Jorge Subero Isa le informó al país, a propósito de los reclamos provenientes desde distintos sectores para que la Suprema falle los recursos de inconstitucionalidad interpuestos contra el ya famoso préstamo de la Sun Land, que el tribunal tiene por delante  un gran cúmulo de expedientes pendientes de fallo,  expedientes que engrosan una larga y extensa lista,  y que deben ser conocidos y fallados según su orden de llegada. ¿En qué lugar de esa larga lista está el caso de los evangélicos que aspiran a que se anule el acuerdo con Concordato, con el que consideran se procuraba no solo oficializar la religión católica en el país sino también que se aportaran recursos públicos a las iglesias que siguen las directrices del Vaticano? Solo Dios, y por supuesto también los miembros de nuestro más alto tribunal de justicia, pueden conocer  esa respuesta.

Lo que sí resulta fácil de adivinar, y sin necesidad de la intervención divina, es la categoría a la que pertenece ese recurso de inconstitucionalidad, al igual que –¡vaya coincidencia!- el del llevado y traído préstamo por US$130 millones concertado por el gobierno a través de la empresa Sund Land: al de las papas calientes.