QUÉ SE DICE
Presiones

CLAUDIO ACOSTA
c.acosta@hoy.com.do 
Tal parece que lo que los partidos políticos no han podido conseguir por las buenas quieren lograrlo por las malas. El doctor Roberto Rosario, presidente de la Cámara Administrativa de la JCE, se queja de las presiones que dice están recibiendo las juntas municipales de parte de los partidos, interesados en controlar, a través de la colocación de sus partidarios, a los presidentes  y secretarios de  los colegios electorales, situación que se está produciendo a nivel nacional.

Rosario aclaró que el proceso de preselección de los miembros de colegios estará completado antes de finalizar el mes, que será cuando se enviarán a los partidos para que ofrezcan su opinión. JCE y partidos están enfrascados en una sorda pugna por la integración de los colegios, que el tribunal  de comicios insiste deben conformarse con el personal ya entrenado y depurado,  lo que evidentemente choca con los   intereses de los partidos políticos. Sin embargo,   el tirijala  en torno a los  colegios electorales no pasará de una escaramuza sin mayores consecuencias para la buena organización  del proceso electoral, pues como bien reconoce el doctor Rosario los partidos tienen derecho no solo  a intentar influir en la selección de ese personal sino  hasta de presionar   a fin de hacer valer sus intereses. ¡Qué viva la democracia!

 Muertos civiles
Los haitianos tienen sus muertos vivientes, mejor conocidos como zombies gracias al mundo del cine. Nosotros, en cambio, tenemos a los muertos civiles, que no son precisamente una leyenda digna de  ser llevada  a la pantalla grande sino una cruel y dura realidad que afecta a cerca de 600 mil dominicanos y dominicanas que por carecer de documentos de identidad simplemente no existen para los fines legales, y por lo tanto tampoco son sujetos de derechos, empezando por el de elegir y ser elegidos.

La democracia dominicana, que tan caro nos cuesta,  tiene una deuda con esos excluídos, con todos esos muertos civiles a los que es preciso volver a la vida y al disfrute pleno de sus derechos ciudadanos.