Que sea un firme compromiso

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha colocado la creación de nuevos impuestos  entre los ingredientes de su receta para un posible  acuerdo de vigilancia económica  con nuestro país. Una voz oficial autorizada, el licenciado Vicente Bengoa, secretario de Hacienda, descarta que el Gobierno acoja esa parte de la receta y hay razones de mucho peso para que así sea. Sería descabellado que en tiempos de recesión económica aguda, se pretenda siquiera pensar en la posibilidad de sacarle más dinero a la población por vía de nuevos impuestos, y más aún si hay alternativas mucho más saludables que esa.

Una reforma fiscal basada en la contracción del gasto, en el ahorro, permitiría compensar el déficit y tendría efectos saludables para una economía permanentemente sometida a la presión del gasto excesivo. En cambio, una reforma a través de nuevos impuestos sobre el consumo, como se prefiere aquí, impondría constreñimientos adicionales a los que se derivan de la recesión.

En un país con expectativas de pérdida de empleos, cierre de empresas y negocios, merma considerable de los ingresos fuertes por concepto de exportaciones, remesas y turismo, hablar de más impuestos sería una barbaridad. Así pues que la idea de descartar nuevos impuestos y acoger, en cambio, una política de recorte de gastos, debe ser una consigna del momento, un compromiso firme.

Controles y redefinición

La Secretaría de Interior y Policía ha decidido mantener para los “colmadones” las restricciones sobre horario de venta de bebidas alcohólicas. En realidad, es una decisión tímida. Desde hace mucho tiempo se ha debido llegar más lejos. Los colmadones escandalizan los vecindarios, robándole la tranquilidad y el sueño a la gente y tomándose las aceras y otros espacios comunes. Sumar a eso una licencia abierta para la venta de alcohol sería atizar todo género de perturbación y violencia.

Hace tiempo que las autoridades han debido redefinir conceptos y clasificaciones de establecimientos comerciales. Los colmados son, por naturaleza, centros de expendio de alimentos y bienes de uso hogareño. Están autorizados a vender bebidas alcohólicas para llevar, no para consumo en el lugar como bares. No se les concibió para escandalizar. El colmadón, por tanto, cae en una categoría que usurpa la esencia útil del colmado en perjuicio de todos.