¿Qué vamos a hacer?

Tenemos un nuevo gobierno surgido de las urnas, tenemos muchas promesas ideales si se cumplieran, pero nos han subido la gasolina, el peaje y varios impuestos. No estamos mejorando sino más bien perdiendo calidad de vida, con medidas más caras, honorarios médicos por las nubes, ni qué decir de nuestros alimentos y medicinas, difíciles de adquirir, y el gobierno que nos gastamos haciendo más derroches. Cada día que pasa la seguridad nacional ya ni existe, feminicidios, secuestros, violencia en las calles, atracos, homicidios, entre otros es el panorama en el que vivimos, y me pregunto: ¿Y la justicia dónde está? Los jueces tomando decisiones benignas en las condenas y entonces ¿Qué vamos a hacer?, dejar que las cosas se sigan deteriorando y los gastos innecesarios sigan creciendo como las verdolagas. No, es preciso poner un detente a los desafueros de un gobierno que ha llegado al colmo que hasta nuestra soberanía parece que no existe, ya no existe esperanza que se oigan a quienes nadie escucha, solo existe la miseria y el engaño. Ya se ha perdido la esperanza de un techo bajo el cual dormir y el plato que cocinar a los hijos.
Un ejemplo de las ejecutorias de este gobierno, con minúsculas, expresamente, imposible de explicarse sucede si es necesario ir a renovar un pasaporte, pues el solicitante cuyas generales están ya registradas en esas oficinas, se les pida nuevamente comprar su acta de nacimiento en la Oficialía, para llevarla a las oficinas de pasaporte, cuando estos poseen esta información, esta una manera de recaudar más fondos y explotar a los ciudadanos con más impuestos. Esto se justificaría cuando se emita un pasaporte por primera vez. Estamos perdidos, porque no es esto lo único que sucede. En muchas oficinas públicas también pasan otros tipos de situaciones, tales como abuso de poder, tráfico de influencias, corrupción, falta de interés e irrespeto para servir al ciudadano, ya que muchos impuestos se pagan para que seamos atendidos adecuadamente.