Quema de rastrojos de arroz pone en peligro la salud

Quema de rastrojos de arroz pone en peligro la salud

Ramón Rogelio Genao

La quema de rastrojos de arroz en la provincia La Vega y otras zonas arroceras del país se ha convertido en un problema ambiental y sanitario, denunció ayer el senador Ramón Rogelio Genao, quien pidió la intervención de las autoridades correspondientes para frenar esto.

«La humareda que crea esta quema es inmensa, insoportable y dañina, por lo que los ministros deben ir urgente a ayudarnos en el freno de esta práctica recurrente en las zonas arroceras», destacó el congresista, quien pidió a los ministros de Medioambiente, de Agricultura, de Salud Pública, al Administrador del Banco Agrícola y a las Asociaciones de Arroceros del país sumarse y ponerle fin a esta práctica de quemar los pastisales una vez terminada la cosecha.

Explicó que esta humareda de proporciones descomunales están provocando múltiples afecciones respiratorias a los habitantes en las provincias arroceras, que en total son 20.

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El senador reformista indicó que se ha planteado la necesidad de buscarle una utilidad a estos rastrojos de arroz, ya sea como alimento para ganado en pacas de heno o la preparación de algún tipo de abono orgánico, como una salida al problema.

Se recuerda que en República Dominicana en el pasado año 2021, la población consumió un total de 13 millones 400 mil quintales de arroz y se proyecta en el 2022 que supere los 14 millones de quintales.

Fortalece industria

La referida iniciativa, impulsada por el Gobierno dominicano, ha posibilitado que más de 300 mil productores mantengan la fe en hacer parir la tierra y evitar que abandonen las siembras con cuantiosas deudas.

Anteriormente existía una limitación al acceso a ese cereal, ya que se hacían siembras sin planificación, que generaba desventaja a los productores. Cuando había una sobreoferta en una temporada los precios se desplomaban y en la próxima siembra era limitada, lo que se convertía en un círculo vicioso, explica el productor arrocero Oliverio Espaillat.

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