Qué se dice

Realismo.- Es obvio que el presidente  Fernández no se atrevió, ante el selecto auditorio convocado al seminario “El Emergente Orden Financiero: una Perspectiva Regional” celebrado en Casa de Campo, La Romana, con los auspicios del gobierno, a enarbolar su polémica  tesis de que la economía dominicana está blindada frente a  los efectos de la crisis financiera mundial. ¿Qué cara hubieran puesto Joseph Stigliz, ex director del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía, o el prestigioso economista  norteamericano George Soros, al escuchar semejante tontería? Suerte que el mandatario optó por darse un chapuzón de realidad, y que gracias a ese ejercicio de realismo no solo le escuchamos reconocer, por primera vez desde que el sistema financiero mundial empezó a desplomarse como un castillo de naipes, que las cosas no marchan tan bien como se empeñan en hacernos creer desde el gobierno, sino que advirtió igualmente que de prolongarse en el tiempo   podría afectar severamente a la República Dominicana produciendo pérdidas de empleo, frenando su crecimiento económico y  afectando, de paso,   su gobernabilidad. Visto el caso y comprobado el hecho, como suelen decir los abogados, toca ahora al presidente Fernández pasar de las palabras a los hechos colocando el “torniquete”  antes de que la “hemorragia” desangre a la vulnerable y dependiente economía dominicana.

 Mala impresión.- Si las autoridades desean convertir, como en efecto, a nuestra hermosa zona colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en un importante  atractivo  turístico, sobre todo para el emergente turismo de cruceros, hay que evitar que vuelva a repetirse lo que ocurrió el pasado domingo, cuando una turista japonesa resultó herida cuando forcejeaba con un delincuente que le arrebató una cámara fotográfica en los alrededores del Faro a Colón. Hay que suponer que esa  japonesa, que llegó al país junto a  cientos de turistas a  bordo del crucero “Monalisa”, se llevó tremendo susto, y por supuesto también una muy mala impresión del país y su gente. ¿Volverá a visitarnos alguna vez?