Qué se dice

¿Desobediencia civil?.- La proverbial tozudez del Secretario de Interior y Policía, el doctor Franklyn Almeyda,  será  puesta nuevamente a prueba con la  decisión  de prohibir el porte de armas de fuego durante el feriado navideño, sobre  todo después de que el humorista Freddy Beras Goico, en una dramática –Freddy sigue siendo Freddy– intervención en su programa de televisión  no solo rechazó con duros términos la medida sino que desafió a las autoridades a que vayan a desarmarlo a su casa, rechazo al que cada día que pasa se suman más sectores y personalidades, como  sucedió ayer con la Federación Dominicana de Productores de Arroz, las principales asociaciones de comerciantes, las remesadoras de divisas y, cómo no, también monseñor Agripino Núñez Collado, nuestro mediador por excelencia (la coletilla es de rigor), quien  ha reiterado la opinión que ha venido sosteniendo  cada vez que se le ha preguntado: la idea es buena, ¿pero quién  desarma a los delincuentes? Ha sido esa, precisamente, la pregunta que el doctor Almeyda, a pesar de su ardorosa defensa de la controversial medida, no ha podido responder a satisfacción, probablemente porque, al igual que el resto del país, está perfectamente consciente, aunque por razones obvias no se atreva a reconocerlo, de que ha sido  la incapacidad  de las autoridades de impedir que la delincuencia ande tan bien armada (hace un par de días la Policía apresó  a un joven en Herrera que amenazaba con hacer estallar ¡una granada!) lo que ha forzado a la población a hacer lo propio y armarse hasta los dientes. Siempre será difícil para este o cualquier gobierno dar marcha a atrás a una decisión, sobre todo si se fundamenta  en una encuesta que ha salido tan  cara, pero tal y como están las cosas tal vez valga la pena  sopesar la posibilidad de una rectificación, a menos que quiera exponerse a que el llamado a la desobediencia hecho por el popular humorista a quienes portan armas de fuego deje muy mal parada su autoridad.