¿Quién es extranjero en la República Dominicana?

JOSÉ B. GAUTIER
Si de acuerdo a la Constitución Dominicana en su Art. 11. “Son dominicanos: 1.- Todas las personas que nacieren en el territorio de la República con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que estén en tránsito en el…”, por deducción lógica, para fines de la aplicación del Código de Trabajo, en el Libro Tercero, De La Regulación Oficial de las Condiciones Ordinarias Del Contrato de Trabajo, Título I, que trata, De La Nacionalización del Trabajo, en su Art. 135. hasta el Art. 145., son extranjeros todas las personas que nacieron en otros países ahora radicadas en el territorio nacional de forma legal, así como todas las personas que no puedan probar que nacieron en territorio dominicano o son hijos de personas en tránsito y que adolecen de toda documentación legal por sus procedencias clandestinas y delincuenciales.

En estos momentos que esta en juego la supervivencia de la nacionalidad dominicana por efecto del cobro del cúmulo de cosechas de corrupción e impunidades gubernamental sembradas en materia migratoria en el pasado reciente, en contubernio con amplios sectores políticos y económicos nacionales y extranjeros (¡El Diablo esta suelto y cobrando!), ¿cómo interpretar viviendo en un Estado de derecho el Art. 135. del Código de Trabajo que dice así: “El ochenta por ciento, por lo menos, del número total de trabajadores de una empresa debe estar integrado por dominicanos?”

Ese otro 20 por ciento de trabajadores que establece el Código de Trabajo en su Art. 135, ¿a cuáles extranjeros se refiere, a los que están dentro del marco de la Ley de Migración y cumplen con todos los preceptos legales con sus papeles, impuestos, al día, o acaso se refiere a esos extranjeros delincuentes que están radicados en el país, transparente su identificación y ubicación para las autoridades dominicanas, y que viven al margen de la Constitución y de las leyes?

La diferencia de interpretación del término “extranjero”, de quien es extranjero en la República Dominicana en términos jurídicos–, que bien podría partir de una decisión de la Suprema Corte de Justicia–, es abismal en un país con una migración caótica donde se desconoce la cifra de extranjeros que lo habitan. Y donde ni las estadísticas oficiales ni el censo poblacional, por la irresponsabilidad supina que siempre ha caracterizado a las autoridades gubernamentales encargadas de realizar el Censo de Población y Familia, tienen credibilidad. Y donde se presume de la presencia de casi un millón de haitianos ilegales radicados en el territorio dominicano.

Como muestra del collar de perlas que ha estrangulado por años a la clase trabajadora dominicana, he aquí una muestra: a todo este mangu, tollo o enredo, te vamos a copiar para que conozcas quienes han sido siempre tus verdugos, el Art. 145. que dice así:

“El Poder Ejecutivo puede conceder permisos, válidos por no más de un año, para que sean empleados en empresas agrícolas-industriales, braceros extranjeros en exceso de la proporción legal. Son braceros, los trabajadores a jornal utilizados exclusivamente en trabajos del campo”.

Así se privilegiaba legalmente a una prospera y boyante agro industria de exportación primaria con dependencias económicas y laborales extranjeras llamada la columna vertebral de la economía dominicana. Con la miseria, el sudor y las lágrimas de muchos. Y la riqueza y el disfrute de muy pocos. Con el infortunio de dos pueblos y el bienestar de otro. Con un pueblo trabajador dominicano marginado y discriminado de sus fuentes de trabajo. Con un pueblo trabajador haitiano importado, engañado, explotado inmisericordemente en ghettos agrícolas. Y la prosperidad, el desarrollo de otro pueblo, los Estados Unidos de América, grande, poderoso, industrializado, capitalista.

¿Cuántos permisos ha otorgado el Poder Ejecutivo a empresas agrícolas- industriales que han utilizado braceros extranjeros en exceso a la proporción legal en los últimos veinte años? ¿En los cultivos de caña, de café, de arroz, de tomate, de guineo, de aguacate, de sábila? Ningún permiso que nosotros sepamos. Es la ley de la selva. Del caos. Lo que implica un delito agravado cuando los braceros haitianos ilegales son importados o tomados de la cantera local y utilizados en las empresas agro-industriales en exceso y en la industria de la construcción, en zonas francas o en turismo cuando solo pueden ser utilizados en trabajos de campo como jornaleros. ¿Y la Secretaria de Trabajo, que dice de toda esta maraña?

Observa mister. Tú porta bien. tú escuchar y callar. Tú deber mucho dinero prestado. Tú no ser terrorista. Tú perder soberanía país. Tú no ser gente. Tu pasado Presidente payaso y tú ahora Congreso irresponsable,- Honorables friends nosotros, Senadores y Diputados,- gustar mucho continuismo político y dinero fácil, venderlo todo.

Exoneraciones. Leyes. Contratos. País. Tu modificar Constitución. Tu meter reelección presidencial. Tu negociar soberanía Patria. Tu pasar nueva Ley de Migración. Tu firmar tratado de extraterritorialidad a favor inmunidad e impunidad “gringos” delincuentes. Tú suscribir Tratado de Libre Comercio (TLC) para destruir productores agropecuarios nacionales. Tú vender alma al Diablo. Tu permitir guardias “yanquis” cuidar frontera dominico-haitiana entregado al U S Army llaves de soberanía nacional en control de tráfico de drogas, armas, e indocumentados y nosotros construir cuarteles y centros de refugiados y campos de turismo al estilo Guantánamo del lado dominicano y establecer bases militares americanas aquí disfrazadas de escuelas.

Tu enseñar “creole” en oficinas públicas con material didáctico subversivo redactado en Haití. Tu prestar bateyes azucareros estatales ubicados en frontera y resto del país a sacerdotes Iglesia Católica hipócritas y confabulados e iglesias cristianas americanas reportan CIA, para ayudar haitianos ilegales con comida, medicinas, ayuda humanitaria y dinero donado por poder extranjero subversivo y permitir estaciones de radio y televisión agitando y adoctrinando en “creole” población haitiana radicada ilegalmente en tu territorio. Tu DNI no investigar mensajes subversivos ONGs pro haitiana trabajan con recursos extranjeros en redes de Internet. Tú gustar dormir con el enemigo. Tu vivir de rodillas, pidiendo limosnas como país fallido.

¡Al ritmo de conga que nos llevan los acontecimientos –una, dos y tres, que paso más chévere el de mi conga es–, muy pronto los dominicanos seremos los extranjeros en la Patria que nos vio nacer! ¡Que falta le hace al pueblo dominicano un líder nacional carismático que se la juegue como el comandante Fidel Castro o el Presidente Hugo Chávez para revertir el “milagro” americano en la isla de Santo Domingo y ser nosotros mismos! ¡Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil!