¿Quien pidió la dolarización?

A finales de la década de los noventa, varios países de Europa le presentaron al mundo una obra fecunda e integracionista al cual se le llamó euro, y que a su vez se convirtió en el símbolo de la soberanía monetaria de dichos países, sustituyendo así monedas de reconocimiento mundial como el caso de marco alemán, el franco francés, la peseta española, entre otros.

Pero en esta nueva moneda, que integra una gran zona de consumidores, es el resultado de todo un proceso que tuvo como intento crear otra moneda denominada ECU, pero a su vez se garantizó conservar en la moneda única los valores culturales e histórico de cada país de la zona en billetes, los cuales tienen validez de circulación general.

Además de lo expuesto, hay que resaltar que la integración monetaria de la zona Euro, con una moneda única, encuentra su fortaleza en el tamaño de la misma y porque se trata de una creación.

Es en ese contexto que hay que interpretar de que en América latina se inició el discurso acerca de dolarizar la economía del continente, no obstante el antecedente de Panamá de utilizar el dólar en las transacciones económicas domésticas.

La República Dominicana no ha escapado al discurso de la dolarización, sin embargo, esto no ha dejado de ser un ejercicio académico intelectual y hasta cierto punto emocional de algunas voces de participar en la opinión pública.

Esta afirmación encuentra sustentación en el hecho de que nadie ha presentado un proyecto real de dolarización, ni mucho menos la situación económica nacional ha traspasado los niveles de deterioro por el cual transitaron Ecuador y El Salvador los cuales han recurrido a la dolarización para frenar la desarticulación de la economía, aunque no así los factores que la provocaron. Pero tampoco existe un estudio que revele al costo financiero de la misma.

Pero resulta que en el país, una dolarización implica producir una reforma a la constitución de la República, en particular los artículos 111 y 112, por el cual se asumiría un costo político muy elevado y no sabemos quien estaría dispuesto a pagarlo.

Es válido señalar que la dolarización se refiere a que un país que no es los Estados Unidos, adopta al dólar como moneda oficial, y con ello renunciar a la moneda nacional. Pues a diferencia de la zona euro que fue una creación, en la dolarización de lo que se trata es de una subordinación a una moneda ajena.

Para invocar la dolarización, los argumentos utilizados son que desaparece la devaluación, que la inflación es igual a la de Estados Unidos, así como una reducción en el riesgo país y de las tasas de interés, al tiempo que se elimina el riesgo cambiario.

Ante estos argumentos simples, hay que resaltar que una dolarización implica la renuncia al manejo de las políticas monetarias y cambiarias, por tanto a la existencia del Banco Central y de la soberanía monetaria nacional.

Como el Banco Central juega un papel de prestamista de última en el sistema bancario, entonces la desaparición de ésta entidad emisora significa que el sistema bancario nacional estaría amenazado e inducido a transitar momentos de crisis profundas e inimaginable. Esto así por que una vez que no existe la entidad emisora, entonces una ligera o profunda iliquidez de las entidades bancarias no habrá donde recurrir, salvo que se decida hacer tal solicitud a la reserva federal de Estados Unidos lo cual parece improcedente.

También hay que poner de relieve que cuando una economía se dolariza, ésta tendrá una dependencia de la entrada de capitales, del endeudamiento externo y del superávit de la balanza comercial, pues esto significa que la economía del país estará determinada por factores extensos principalmente de las dos primeras, por lo que los Shock externo crearán de manera permanente incertidumbre en la economía doméstica.

Dado que en el país no existen reservas internacionales brutas suficientes para ponerla a circular, entonces una vez sustituida la moneda nacional, la cantidad de dólares requerido tendrán que ser adquiridos mediante nuevos endeudamientos ante los organismos financieros internacionales, en vista que ni el tesoro ni la reserva federal de los Estados Unidos comercializan dólares, ni mucho menos recibirán pesos para adquirir dólares, ya que el peso no le serviría para nada.

De esta manera la dolarización a un país le representa un costo muy elevado tanto económico como político, por lo que hay que preguntarse ¿Quién ha pedido dolarizar al país y sobre que costo?. El riesgo que se asume es superior a los beneficios que se perseguirá asumiendo un escenario internacional e interno favorable.