A quien pueda y deba interesar

El representante local del Banco Mundial recientemente catalogó este país entre los que producen las mayores desviaciones presupuestarias injustificables. También recientemente, el Procurador General de la República expresó el temor de que, por falta de una acción judicial responsable, el país llegue a ser dirigido por comerciantes y cárteles de la corrupción. En un país zarandeado por esos ingredientes, es imperativo que se investigue toda denuncia sobre actos cuestionables en perjuicio de los intereses del Estado.

Un equipo técnico del Frente Amplio -un grupo político minoritario- detectó mediante análisis de costos, sobrevaluaciones de entre un 8% y un 309% en por lo menos 43 obras construidas por el Estado entre los años 2000 y 2012. El grupo basó sus cálculos en la diferencia entre lo licitado y lo que costarían realmente las obras, sumando a esto un 20% de imprevistos. En un documento entregado a la Procuraduría General, la organización fija en un 139.5% el promedio de sobrevaloración de las 43 obras del período señalado.

Si realmente queremos cortarle las alas al dolo y evitar que el país llegue a ser gobernado por comercios y cárteles de la corrupción, como teme el Procurador, es necesario investigar seriamente denuncias como la que nos ocupa en este día. Veamos qué curso tomará este asunto.

Medicinas falsas e impunidad

La venta de medicinas falsas es un acto tan criminal como el comercio de drogas, pero las autoridades escurren el bulto ante este negocio, que genera pingües beneficios a quienes la practican a costa de altísimo riesgo para las vidas de miles de personas. Laboratorios y almacenes de estas basuras cerrados por las autoridades sanitarias, vuelven a funcionar en breve y no se tiene cuenta de que alguien haya sido condenado por la justicia por operar estos centros.

Los doctores Rafael Mena, presidente de ANDECLIP, y Fulgencio Severino, director de Cardiología del Salvador Gautier, advierten que son incontables los daños a la salud por el uso de medicinas falsas. Con todo y eso, nuestro país ostenta posición cimera entre los que más venden estas sustancias inservibles. Las autoridades tienen que combatir este negocio con los mismos bríos que persiguen el de las drogas.