¿Quién mató a los Kennedy?

HAMLET  HERMANN
El periódico “Baltimore Chronicle and Sentinel” trajo la semana pasada un interesante reportaje del periodista Michael Carmichael. Éste plantea: “En el aniversario de las más trágicas fechas en la historia estadounidense propongo que vuelvan a abrirse las investigaciones de los asesinatos de Robert F. Kennedy y John F. Kennedy”. La inquietud de Carmichael se acentuó cuando en el programa “Newsnight” de la British Broadcasting Company (BBC) mostraron los avances de una investigación realizada por Shane O’Sullivan sobre el asesinato de Robert F. Kennedy.

Uno de los logros de O’Sullivan fue el de analizar exhaustivamente las cintas de video que se tomaron en el hotel Ambassador de Los Ángeles el día del asesinato del entonces pre-candidato a la Presidencia de Estados Unidos por el partido Demócrata. Para su sorpresa, descubrió que allí estaban tres agentes de la Agencia Central de Inteligencia. Ellos eran David Sánchez Morales, Gordon Campbell y George Joannides. Más aún, O’Sullivan mostró que dos de estos agentes fueron vistos en las filmaciones saliendo del “pantry” en el que momentos antes había sido asesinado Robert Kennedy.

Sánchez Morales y Joannides habían laborado en la estación de la CIA en Miami, cuyo código era JM/Wave, como Jefe de Operaciones y como Jefe de Operaciones de Guerra Psicológica, respectivamente. Ellos entrenaron a los exiliados cubanos en el arte del sabotaje contra la Revolución cubana. O’Sullivan descubrió que Joannides había sido retirado de la CIA pero cuando en 1978 se constituyó el Comité Selectivo de la Cámara de Representantes para investigar la participación del gobierno norteamericano en el asesinato de Jefes de Estado (Comisión Church), fue reincorporado y utilizado como enlace con la agencia de espionaje. Su misión allí sería la de sabotear cualquier avance que pudiera apreciarse en las investigaciones de crímenes que pudieran conducir al esclarecimiento de los casos de Martin Luther King, Robert Kennedy y John F. Kennedy.

Otro personaje que surgió del registro minucioso de los videos fue David Rabern, un mercenario que había sido contratado por la CIA para participar en la invasión de Bahía de Cochinos en 1961. La presencia de esos cuatro personajes en el lugar donde fuera asesinado Robert Kennedy es lo que más llama la atención de O’Sullivan y lo sorprende que luego de 38 años de investigaciones nadie los hubiera mencionado siquiera.

En cuanto al magnicidio de Dallas en 1963, parece ser que ha sido en Cuba donde las mayores y mejores investigaciones se han hecho. Los datos más completos y organizados sobre el asesinato de JFK aparecen en el libro “1963: El Complot”, escrito por el general de división (retirado) Fabián Escalante Font. Esta obra forma parte de la trilogía “La Guerra Secreta”. La Revolución cubana se interesó en este asunto desde el mismo 22 de noviembre de 1963 porque, tan pronto cayó abatido JFK, los mecanismos de la desinformación empezaron a señalar a Fidel Castro como responsable del magnicidio. Creada una histeria anti-cubana en torno a esa mentira, los autores intelectuales del asesinato de JFK consideraban que esto podría conducir hasta la invasión militar contra Cuba que ellos anhelaban.

Posteriormente, en 1975, cuando la Comisión Church investigó los numerosos planes de la CIA para asesinar a líderes políticos extranjeros, empezaron a evidenciarse los tentáculos del “mecanismo cubano-americano de la CIA y la Mafia”. El gobierno cubano continuó dándole seguimiento al análisis del asesinato de JFK y en 1978 tuvieron otra oportunidad de ampliar datos cuando varios miembros del Comité Selecto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos visitaron Cuba como parte de su investigación. En esos momentos de 1978, el ahora escritor Fabián Escalante Font, era el jefe del Departamento de Seguridad del Estado de Cuba y participó íntimamente con los diputados estadounidenses en los trabajos. La trilogía de Escalante Font debía ser leída y estudiada por todo aquel que le interese la verdad sobre aquellos crímenes.

El pueblo norteamericano merece que se devele el misterio convertido ya en mito de varios asesinatos mayores en la historia reciente de ese país. Los hermanos Kennedy fueron víctimas del “mecanismo cubano-americano de la CIA y la Mafia” que ellos mismos ayudaron a edificar. Claro que para llegar hasta el fondo de la investigación de estos crímenes hay que esperar a que la administración Bush desaparezca, ya que si alguien ha fortalecido ese criminal mecanismo para mantenerse en el poder es el grupo que actualmente ocupa la Casa Blanca en Washington. Porque para ellos lo que prima es la filosofía de la violencia por la violencia misma.