Radiografía de las consecuencias de decisiones sesgadas

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Segunda entrega. Otra pregunta: ¿Cómo operaron las fuerzas internas sociopolíticas y socioculturales para producir unos resultados que causaron una sorpresa excepcional tanto en Estados Unidos como en el mundo? La creación de tres poderosos movimientos: furiosos, ansiosos e indignados. Veamos cómo operan estos grupos:
– Los furiosos
Son desplazados por la globalización y enviados al mercado para que éste, bajo la filosofía neoliberal, los asimile sin darles apoyo económico especial por tres o cuatro años, y sin reentrenarlos. Adicionalmente, reaccionan al desbordamiento de la desigualdad y a la dramática reducción del 22 al 12%, en 20 años, del número de obreros sindicalizados, reduciendo drásticamente su poder de negociación. Estos siguieron a Donald Trump.
Los furiosos operan no racionalmente, sino emocionalmente. Buscan chivos expiatorios – latinos, negros, homosexuales, etc.- y demandan que se castigue al poder establecido que ellos responsabilizan de su situación.
– Los ansiosos
Conformado por votantes blancos mayores de 55 años, quienes observan cómo se altera el concepto del “sueño americano”. Este imperó a partir del 1940, estableciendo que cada generación era sustituida por otra con mejor posición socio-económica. Ven cómo sus hijos viven con menor calidad de vida que ellos y demandan que alguien les diga que esa situación va a ser enfrentada con éxito, aunque no explique cómo lo hará. Se convirtieron en seguidores de Trump.
– Los indignados
Movimiento de millones de jóvenes con tendencias liberales profundamente heridos por el desfase entre el sistema educativo y el mercado laboral, y por el incremento de la desigualdad. Estos crearon un movimiento político extraordinario, con muy pocos medios económicos, liderado por Bernie Sanders, quien obtuvo 42% de los votos en las primarias demócratas.
Estos grupos cambiaron, radicalmente, cómo operaba la campaña política en los Estados Unidos. Evaluemos el proceso de esta campaña desde iniciadas las primarias:
– Partido Republicano. Las primarias se caracterizaron por muchos candidatos que, al principio, dividió los votos anti-Trump. Pero éste no logró el apoyo de una parte de los políticos institucionales de su partido, dedicándose a dominar con amplitud la televisión y las redes sociales. Poco a poco, fue eliminando contrincantes, y en el proceso creó un poderoso movimiento compuesto por furiosos y ansiosos, con un discurso que era, prácticamente, una apelación sistemática al rechazo que sacudía a estos dos poderosos sectores.
– Partido Demócrata. Desde el principio, el establishment decidió que Hillary Clinton sería la candidata, pero emergió Bernie Sanders que, como explicamos anteriormente, operó junto a un vasto grupo de jóvenes con alto sentido de indignación y entusiasmo. Sanders ganó estados importantes como Michigan y Wisconsin sin apoyo institucional y con pocos recursos.
Hillary Clinton y sus asesores tomaron la determinación de sustentar su campaña en una base centrista, creyendo que podrían atraer votos republicanos por la animosidad hacia Trump de un sector institucional de ese partido. El establishment demócrata decidió dejar a un lado a Sanders y sus simpatizantes, entendiendo que el mismo no tendría otra opción que apoyarla. Al no ofrecerle la vicepresidencia a Sanders, produjo estos factores adversos: desactivó el movimiento de jóvenes, disminuyó fuertemente un factor básico en política: el entusiasmo, permitió que Donald Trump se convirtiera en el único interlocutor válido ante esos grupos sociales y acentuó, sea cierto o no, la apreciación de que Clinton era la candidata del establishment.
Presentemos los resultados.
1. Los republicanos, por el rechazo visceral a Hillary Clinton, se reagruparon con Donald Trump.
2. Una cantidad importante de jóvenes no votaron.
3. La carta de James Comey al Congreso, reabriendo el caso de Clinton a 11 días de las elecciones, reactivó el ascenso de Trump. Personalmente, esa acción fue importante, mas no definitoria. Las decisiones sesgadas que Clinton tomó en la convención, operando con un exceso de confianza (apenas hizo campaña o invirtió fondos en Michigan y Wisconsin – dos estados muy demócratas con 28 votos electorales, los cuales perdió) y un mensaje excluyente de posiciones progresistas, determinaron el triunfo de Donald Trump.
4. Donald Trump iniciará su presidencia con los siguientes factores:
a) El mayor nivel de poder institucional (Congreso, Senado, Suprema Corte)
b) Un gobierno de derecha dispuesto a ejercer dichos poderes institucionales y en adición, ampliando el uso de las órdenes ejecutivas.
Le tocará presidir, sin embargo, una nación dividida y altamente polarizada en medio de una economía internacional llena de incertidumbres.