Rafael Molina Morillo – Mis buenos días

Algunos dicen por ahí que uno de los problemas que presentan las próximas elecciones es que no hay por quién votar. Que si éste no lo hizo bien cuando pudo, que si el otro lo hizo peor, que si aquél no se sabe todavía cómo lo hará…

Están equivocados. Para elegir a uno solo, hay candidatos de sobra. Once, para ser exactos. Si entre once aspirantes no encontramos ninguno que nos satisfaga, tendremos que admitir que somos demasiado exigentes o, a la franca, que no sabemos lo que queremos.

Son once, pues, los buenos dominicanos que están dispuestos a sacrificarse por la Patria, a perder cuatro años de su vida para servirle al país, a pasar malas noches en busca de las mejores soluciones para los problemas de sus paisanos dominicanos. Este pueblo ingrato no valorará jamás en su justa dimensión, lo que significa este esfuerzo sin parangón que realizan esos abnegados señores.

Menos mal que existe una ley que obliga a la Junta Central Electoral a repartir unos míseros cuatrocientos milloncejos de pesos entre los esforzados partidos políticos, para ayudarles a realizar sus respectivas campañas proselitistas preelectorales. Es verdad que no hay manera de supervisar en qué gastan los políticos todo ese dinero, sacado de nuestros bolsillos, pero ¿para qué averiguar tanto, si se trata de unos muchachos muy honestos ellos, incapaces de usar mal los fondos así asignados por esa mezquina ley?

LA FRASE DE HOY: “¡Ay! de la generación cuyos jueces merecen ser juzgados.” (El Talmud).

Escuche “Los Buenos Días” en 88.5 FM, 7 a 8 a.m., lunes a viernes).