Rafael Molina Morillo – Mis buenos días

En estos días he estado tocando el tema de la donación de órganos. Una asidua lectora de esta columna me ha enviado el siguiente relato, bueno para compartirlo con todos:

“En una ocasión estaba yo visitando mi oftalmólogo, el Dr. Miguel F. Lopez Garrido, en su consultorio de la clínica Gómez Patiño. Mientras esperaba mi turno para ser atendida, conversé con una paciente de unos 18 ó 19 años. Me conmovió saber que ella había recibido un trasplante de cornea. No tenía visión en sus dos ojos, pero, gracias a un donante, por lo menos ya podía ver con uno de ellos.

“Ella estaba super contenta porque al menos podía ver. Ese día, cuando llegó mi turno, le pedí información al doctor sobre el particular. Yo ya sentía gran admiración por el trabajo que el doctor realizaba en la llamada Clínica de los Americanos, en Los Alcarrizos, donde realizan operaciones gratis a personas de bajos ingresos, pero al ver su trabajo en el área de solicitar córneas para que otras personas puedan ver el mundo que otros no apreciamos, me hizo admirarle aún más. Me enteré que esa donación en particular había venido del exterior, ya que en nuestro país existen muchas cábalas en ese aspecto y por lo tanto hay muy pocos donantes.

“Al salir de allí quede convencida de la importancia de donar los órganos que para nada nos servirán en la tumba.”

LA FRASE DE HOY: “El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos.” (Quevedo).