Rafael Molina Morillo – Mis buenos días

Estás conduciendo tu coche de dos plazas en una noche de tormenta terrible. Pasas por una parada de autobús donde se encuentran tres personas esperando:

1. Una anciana que parece estar a punto de morir.

2. Un viejo amigo tuyo, que te salvó la vida una vez.

3. El hombre ideal para ti (si eres mujer), o la mujer de tus sueños (si eres hombre).

¿A cuál llevarías en el coche, habida cuenta que sólo tienes sitio para un pasajero?

Piensa muy bien tu respuesta antes de seguir leyendo. . .

Éste es un dilema ético moral que una vez se utilizó en una entrevista de trabajo. Podrías llevar a la anciana, porque va a morir y por lo tanto deberías salvarla primero; o podrías llevar al amigo, ya que él te salvó la vida una vez y estás en deuda con él. Sin embargo, tal vez nunca vuelvas a encontrar al amante (o la amante) de tus sueños.

Uno de los aspirantes en esa entrevista fue contratado (de entre 200 aspirantes) por su magnífica respuesta. ¿Quieres saber cuál fue? ¿Qué dijo?

Simplemente contestó:

“Le daría las llaves del coche a mi amigo, y le pediría que llevara a la anciana al hospital; mientras, yo me quedaría esperando el autobús con la mujer de mis sueños”.

(Contribución de José Antonio Cedano).

LA FRASE DE HOY: “Hay una dicha clara y otra oscura, pero el hombre incapaz de saborear la oscura, tampoco es capaz de saborear la clara.” (G. von Le Fort,).