Rafael Soriano  mejor cerrador que Fernando Rodney

Los Yanquis de Nueva York y los Rays de Tampa mantienen una lucha férrea por el banderín de la división Este de la liga Americana o, en su defecto, por uno de los dos comodines del joven circuito.

En gran parte, esa lucha se debe a la gran labor que han realizado los cerradores dominicanos Fernando Rodney, con los Rays, y Rafael Soriano, de los Mulos, hombre que tuvo que calzarse los zapatos del panameño Mariano Rivera, quien se lesionó a principio de la temporada.

Rodney y Soriano son apagafuegos muy, pero muy similares; ya que anteriormente han conseguido la oportunidad de cerrar encuentros con otros conjuntos y luego pasan a cumplir con otras funciones, tal y como es preparador de mesa.

Eso, sin quizás, es el talón de Aquiles de ambos lanzadores, que no han podido lograr ser taponeros a tiempo completo por varias temporadas seguidas.

Ambos lanzadores debutaron en la campaña de 2002 y cuentan con una cuota de rescates sumamente pareja: Rodney suma 126 salvamentos mientras que Soriano registra 123.

Rodney, nativo de Samaná, amontona 276 partidos finalizados, exactamente 55 encuentros más que su compatriota Soriano. 

El oriundo de Santo Domingo tiene algo a su favor y es que encabezó con 45 rescates la Liga Americana en la temporada de 2010, vistiendo la camiseta de Tampa.

Soriano, con este chance con los Yanquis, es la tercera vez que tiene la oportunidad de ser el cerrador estelar de una organización en las mayores.

La primera vez ocurrió con los Bravos de Atlanta en la contienda de 2009. En esa ocasión culminó la vuelta regular con 27 salvamentos. El segundo chance lo hizo con los Rays, donde ganó el liderato y, ahora, su tercera oportunidad, de manera fortuita. En sus otras campañas en las mayores, salvó partidos de manera esporádica.

El caso de Rodney es una fotocopia, “full color”. El tirapiedras permaneció con los Tigres de Detroit por nueve temporadas y recibió la oportunidad de ser el estelar en su última campaña de contrato. Estuvo siempre como un relevista y cerrador momentáneo hasta que en 2009 obtuvo la confianza que siempre había anhelado.

Rodney se alzó con 37 salvamentos y fue el lanzador con más partidos finalizados, con un total de 65. Después de esa oportunidad, tuvo cambios de equipos en años consecutivos y sus números se vieron muy afectados.  

Esta temporada, domina las Grandes Ligas, junto a Jim Johnson, de los Orioles de Baltimore, con 39 juegos salvados. Lo impresionante de Rodney es su efectividad de 0.77 luego de participar en 60 encuentros y en un total de 58.2 entradas.

Como sus estadísticas están muy parejas, hay que verificar otros aspectos del juego como transferencias y ponches por entradas lanzadas.

Rodney cuenta con un total de 450 abanicados y 243 boletos en un total de 488.2 entradas de trabajo. Asimismo, suma 30 golpeados y una efectividad 3.87 con marca de 24-40.

Sin embargo, Soriano amontona 509 ponches y apenas 153 transferencias en 484.2 episodios. Eso demuestra claramente su dominio y localización sobre el montículo. También, registra 13 golpeados y una efectividad de 2.73 con récord de 15-24.

Es evidente que Soriano es mucho más efectivo que Rodney y eso lo explica la proporción de entradas lanzadas, ponches y transferencias.

Soriano otorga un boleto cada 10 bateadores mientras que poncha un contrario al menos en cada entrada que sube al box.         

En el caso de Rodney, otorga una transferencia cada seis bateadores y poncha menos de uno por entrada lanzada.

Rodney cuenta con una recta mucho más potente que Soriano aunque, el segundo, mezcla mejor sus lanzamientos.

En fin, Soriano es mejor y más confiable al momento de tomar la bola para culminar los partidos.

Cara o cruz

Alberto Rodríguez

En los últimos dos años, Rodney ha sido más consistente, pero  Soriano mantiene una carrera de mayor estelaridad. Por eso consiguió un gran contrato con los Yanquis”.

Cristian Moreno

Soriano, a nivel histórico, es mejor que Rodney. Rafael es más controlado y confiable, mientras que Fernando tiene mayor poder en su recta, pero es más vulnerable.