RD tiene baja participación estudiantes secundaria en la modalidad técnica

RD tiene baja participación estudiantes secundaria en la modalidad técnica

República Dominicana es uno de los países de América Latina y del Caribe con más baja participación (4,6 %) de estudiantes de secundaria matriculados en la modalidad técnica o vocacional, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

El informe “Juventud: realidad y retos para un desarrollo con igualdad” destaca que de las personas de 20 a 24 años que estudian, la gran mayoría está asistiendo a la universidad (66,3%), seguido por un importante número de jóvenes que todavía se encuentra realizando estudios secundarios (cursos formales, de adultos o a distancia) o asisten a otro tipo de cursos con una duración menor a un año de estudio (24,3%), y otros que cursan estudios técnico-profesionales (9,4%).

Puntualiza que la heterogeneidad de realidades muestra diferencias de un país a otro, sobre todo en lo concerniente a la educación técnico-profesional: los países que poseen una mayor proporción de jóvenes cursando estos estudios son el Perú (27,5%), Chile (21,2%) y la Argentina (18,9%).

Mientras que hay un importante grupo de países (Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay), donde el porcentaje de estudiantes técnico-profesionales es marginal en relación con el total de jóvenes de 20 a 24 años que asiste a un establecimiento educacional.

Explica que esos resultados arrojan que pese a la importante promoción que se ha hecho de la educación superior no universitaria en los distintos países de la región, el porcentaje de jóvenes que asiste a este tipo de programas es bajo y se concentra en jóvenes provenientes de zonas urbanas de los quintiles más pobres (CEPAL, 2004).
Agrega que esto no solo se debe a los problemas de cobertura que presenta este tipo de programas, sino también a la baja calidad de estas alternativas, lo que no hace más que perpetuar la baja valoración social de las carreras técnicas y tecnológicas.
Desafíos. Un aspecto que destaca el estudio es que de los principales desafíos que enfrentan los sistemas educativos de América Latina es desarrollar alternativas de educación postsecundaria que permitan a los egresados de la educación secundaria continuar estudiando y prepararse para ingresar a un mercado laboral que se encuentra en constante cambio.

Añade que la experiencia internacional muestra que la existencia de una oferta en educación superior no universitaria amplia y de calidad tiene un impacto positivo en el destino de los jóvenes una vez que ingresan al mercado laboral.

“La disponibilidad de una educación superior no universitaria de calidad no solo tiene notables efectos en la trayectoria de los estudiantes, sino que también tiene una gran incidencia a nivel económico y social, tanto en el aumento de la productividad como en la disminución de la brecha entre oferta y demanda de mano de obra calificada y la reducción del desempleo y de la desigualdad de ingresos en los países”, puntualiza.
Resalta que de ahí que este tipo de educación se haya constituido en una respuesta efectiva a la demanda de los sistemas productivos de los países, en constante cambio para responder a los desafíos que plantea la economía global, lo que impacta en ámbitos tan diversos como el mercado de trabajo y las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Políticas y lineamientos. Dentro de algunos lineamientos concretos de política en los ámbitos que se abordan con relación a la educación, tomando como ejemplo buenas prácticas observadas en diversos países, el estudio cita:
Disponer de una oferta educativa y formativa flexible y pertinente.

También fomentar la generación de procesos de transición de la educación a empleos más adecuados y de mejor calidad, y promover la existencia de un marco legal y de políticas públicas que asegure la oportunidad de construcción de trayectorias de trabajo decente para los jóvenes.

Asimismo, promover la creación de sistemas de información que brinden evidencia suficiente para la adecuada articulación entre el sistema educativo y el mercado de trabajo.

En ese sentido, resalta que cada vez es más necesario fortalecer las capacidades institucionales, no solo para tener adecuados diagnósticos, sino también para efectuar un seguimiento de los jóvenes participantes, tanto en los diversos programas educativos como en el mercado de trabajo.

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Competitividad

La escasa proporción de jóvenes con educación técnica limita los procesos de modernización y el aumento de la competitividad en la mayoría de los países de la región. Urge una reformulación de la educación técnica para que esta no solo sea entendida como educación para un empleo.

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