Reactivación y algo más

La regla indica, tal como anunció el Presidente Leonel Fernández el lunes, que el gobierno debe  tener como meta firme  del año 2010 la reactivación de la economía, un proceso que se supone iniciado pero que no arroja frutos todavía. Las secuelas de la crisis económica mundial y local se expresan en alto desempleo y más familias en la  pobreza. De descensos de exportaciones e importaciones y de caída de las recaudaciones, las remesas y el turismo. Pero los esfuerzos  por dinamizar la economía tienen que estar dirigidos a  fortalecer el país como generador de bienes y de empleos productivos. Sin dar prioridad a  cargos públicos  innecesarios para elevar la competitividad. Lo que el Estado vaya a hacer ahora con recursos propios y de  endeudamientos no debe dirigirse a un inmediatismo hueco.

Tan urgente como lanzar dinero a la calle y emprender obras sería también buscar correctivos a  los desbalances de un Estado que no se ha ocupado de dar prioridad a la educación y  a la salud, lo que mantiene al país distante de reducir  la escasa preparación para el trabajo y el bienestar de  un alto porcentaje de sus ciudadanos. Debe procurarse  por todos los medios que la inequidad que caracteriza este modelo de “desarrollo” comience a experimentar  cambios importantes. A pesar de la pregonada modernización, sufrimos tasas de mortalidad sencillamente vergonzosas, entre otras cosas.

Dañino expendio de bebidas

La proliferación en el sector de Sabana Perdida de sitios de expendio de bebidas alcohólicas llamados “liquor stores” asume ya el carácter de problema social, con presencia de numerosos   estudiantes y menores de edad. Como consecuencia del auge    de consumo se produjo  recientemente la muerte de un joven baleado en uno de los muchos incidentes violentos que la ingesta sin control propicia. La alarma entre padres de familia  y profesores es generalizada pues la permisividad hacia tales comercios reduce la asistencia a escuelas, barrios muy afectados por otros  problemas comunitarios e inseguridad. Las autoridades, municipales y de otros organismos tienen que dar una rápida respuesta a estos excesos. En este país rigen límites para el uso de  espacios urbanos y prohibiciones al expendio de alcohol  a menores de edad.  Los escándalos y riñas en lugares públicos también  van contra la ley. Nadie tiene  derecho a crear focos de perturbación  y daños a la sociedad en nombre de la libertad de comercio.