Reafirman compromiso con Haití y mantener diálogo entre regiones

Por FIOR GIL
Los cancilleres de de los países del Grupo de Río y la Unión Europea reafirmaron ayer su compromiso de seguir profundizando a corto, mediano y largo plazos su cooperación con Haití, mantener un diálogo político dinámico birregional, la lucha contra la pobreza, tomar medidas para enfrentar los efectos del cambio climático e impulsar la generación de energía limpia.

La  XIII Reunión Ministerial entre el Grupo de Río y la Unión Europea fue presidida por el Canciller Carlos Morales Troncoso, quien además ejerció la secretaría pro témpore del Grupo de Río.

Los ministros consideraron que  la cooperación bilateral solidaria es un complemento importante e indispensable para la reducción de la pobreza en Haití,

Además destacaron la necesidad de mantener el esfuerzo conjunto de la comunidad internacional, de la cual la Unión Europea es uno de los principales contribuyentes. Saludaron los esfuerzos que realiza la República Dominicana en solidaridad con la República de Haití, así como los trabajos que realizan ambos países en materia de cooperación bilateral.

 Reconocieron que el desarrollo socioeconómico de Haití requiere del apoyo contínuo de la comunidad internacional. Los donantes bilaterales y los organismos internacionales deben apoyar las prioridades identificadas por las autoridades haitianas, desembolsando con mayor celeridad las contribuciones comprometidas para proyectos de cooperación dirigidos a erradicar la pobreza.

Los debates de la XIII Reunión Ministerial entre el Grupo de Rio y la Unión Europea se centraron en los siguientes temas: Haití; energía; medio ambiente y cambio climático; fortalecimiento del multilateralismo; países de renta media y la lucha contra la pobreza y el diálogo entre el Grupo de Río y la Unión Europea.

Los trabajos fueron encabezados además del canciller Morales Troncoso  por el doctor Frank-Walter Steinmeier, ministro de Relaciones Exteriores de la República Federal de Alemania, en ejercicio de la presidencia del Consejo de la Unión Europea, mientras que la representación de la Comisión Europea estuvo encabezada por la doctora  Benita Ferrero-Waldner, comisaria para las Relaciones Exteriores y la Política de Vecindad.

También los  Ministros ratificaron el compromiso asumido en la Declaración de Luxemburgo de 2005, puntualizando que los  temas tratados en la reunión, que concluyó al caer la tarde, constituyen los desafíos compartidos y preocupaciones prioritarias. Asimismo establecieron que la paz, el restablecimiento del orden y la superación del deterioro en la seguridad son fundamentales para propiciar instituciones estatales fuertes, la seguridad jurídica, el respeto de los derechos humanos y el fortalecimiento del clima democrático creado a partir de los esfuerzos realizados por el Presidente René Preval. 

Resaltaron la necesidad de que de que haití se trabaje en beneficio de los  servicios básicos y elevar la seguridad ciudadana. Al mismo tiempo dijeron que se requieren mayores esfuerzos de asistencia técnica para elevar la capacidad del estado haitiano para absorber los flujos de cooperación internacional.

Reconocieron el trabajo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y resaltaron la labor desempeñada por las Naciones Unidas y la MINUSTAH. Asimismo, valoraron el apoyo de la MINUSTAH al Gobierno y al pueblo haitianos.

ENERGIA

1. En torno al tema de la energía consideraron que el uso eficiente de los recursos energéticos tendrá profundas implicaciones para el desarrollo sostenible del mundo, particularmente para erradicar la pobreza y para mitigar los efectos adversos del cambio climático.

Reconocieron las asimetrías en consumo y producción en materia energética que prevalecen en el mundo. Consideraron así prioritario ampliar el diálogo y emprender acciones concretas para impulsar y asegurar iniciativas de cooperación y de integración energética entre ambas regiones que propicien un desarrollo económico y social sostenible, respetando el derecho soberano de los Estados de administrar y regular sus recursos naturales, de acuerdo con sus políticas nacionales, así como la necesidad de mejorar la transparencia de los mercados energéticos.

Destacaron el potencial del biocombustible para diversificar la matriz energética y, promover el desarrollo agrícola sustentable y se comprometieron a trabajar en conjunto para garantizar el acceso a formas modernas y sustentables de energía para las poblaciones más pobres y a promover el desarrollo, la transferencia y el empleo de tecnologías y sistemas energéticos de baja emisión de gases carbónicos, impulsando particularmente la eficiencia energética, el uso de las energías renovables y las tecnologías limpias para el empleo de combustibles fósiles.

Los Ministros reconocieron que el cambio climático es un desafío de este siglo y que su tratamiento demanda una acción concertada por parte de la comunidad internacional.  Resaltaron la necesidad de contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de desarrollar estrategias y acciones de adaptación a sus impactos, con atención especial a las poblaciones más pobres de los países en desarrollo, que serán afectadas de manera particularmente severa.

Por otra parte, acordaron reforzar la cooperación en caso de desastres naturales, aumentar la eficacia de la asistencia y reducir la vulnerabilidad de los países de América Latina y el Caribe ante estos fenómenos, que perjudican los esfuerzos nacionales y regionales de desarrollo.

En el marco del Plan de Acción de Montreal,  manifestaron su decisión de trabajar en favor del fortalecimiento del régimen internacional de cambio climático, a la luz del principio de responsabilidades compartidas pero diferenciadas, siguiendo dos carriles paralelos y complementarios: del diálogo sobre acciones de cooperación de largo plazo para enfrentar el cambio climático; y de la negociación de un segundo período de compromiso para el Protocolo de Kyoto, con metas más ambiciosas para los países del Anexo I.

Por otra parte los Ministros reafirmaron su decision de trabajar conjuntamente en el fortalecimiento del multilateralismo y en apoyar el papel de la ONU para promover la paz, la seguridad y el desarrollo económico y social de los pueblos. En tal sentido, rechazaron cualquier práctica de carácter unilateral contraria a tales principios.

Convinieron en continuar promoviendo la implementación coordinada de las medidas que constituyen el Consenso de Monterrey sobre Financiamiento para el Desarrollo, incluyendo el desarrollo de fuentes nuevas e innovadoras de financiamiento.

Valoraron los avances en el proceso de reforma de la ONU como la creación del Consejo de Derechos Humanos y el establecimiento de la Comisión de Consolidación de la Paz. Asimismo, resaltaron la necesidad de redoblar esfuerzos en los temas pendientes como la reforma de los distintos órganos de la ONU.

Reiteraron el principio de la responsabilidad compartida para enfrentar el problema mundial de las drogas y acordaron fomentar la cooperación internacional y la adopción de políticas que permitan a los países mejorar su capacidad para hacer frente a este flagelo bajo un enfoque integral, conforme al Plan de Acción de Panamá y a su reciente revisión, que incluya: la reducción de la demanda; la prevención; el tratamiento y la reducción de los daños a la salud y a la sociedad del tráfico de drogas y de la drogadicción; la lucha contra el tráfico ilícito de drogas, incluidas las sintéticas; el lavado de activos; el desvío de precursores; y demás delitos conexos.

En lo relativo a la lucha contra pobreza los Ministros coincidieron en la importancia de fortalecer la cooperación internacional asignada a los países de renta media aplicando un enfoque integral y buscando complementar sus esfuerzos nacionales de desarrollo. Acordaron además utilizar mecanismos innovadores de cooperación financiera, comercial y tecnológica para apoyar, de manera más precisa, las necesidades particulares de la fase de desarrollo por la que atraviesa este grupo de países tan heterogéneo y diverso, a fin de consolidar sus logros en materia de lucha contra la pobreza y el hambre, continuar elevando sus niveles de vida y así evitar cualquier posible retroceso.