Reales y supuestas diferencias entre tres candidatos

Luis Abinader, Guillermo Moreno y Minou Tavárez son los nombres más sonoros de los candidatos presidenciales de la oposición. En diversos sectores contrarios al gobierno es generalizada la opinión de que estos deben unir sus fuerzas para concurrir a las próximas elecciones de manera unitaria, esa opinión podría estar basada en la percepción de que de mantenerse separados, el candidato del oficialismo ganaría en una primera vuelta y en el hecho de que no logran identificar las reales diferencias que podría existir entre los referidos tres candidatos.

Creo que la referida percepción tiene elementos objetivos y subjetivos que vale la pena examinar. Entre otros: existe una suerte de sentido común que lleva a la conclusión de que ni Minou, ni Guillermo no tienen posibilidad alguna de ganar las próximas elecciones y que sus propuestas de gobierno no se diferencian de las ya formuladas por Abinader. También, que las diferencias personales entre ellos, en términos de atributos éticos, morales e intelectuales son objetivamente inexistentes. Los tres, para decirlo de alguna manera, tienen un liderazgos de “baja intensidad”.

Sin embargo, los seguidores de Minou y de Guillermo, además de ellos mismos, insisten en establecer las diferencias que según ambos justifican el mantenimiento de sus respectivas candidaturas y no confluir en ningún proyecto unitario con el candidato del PRM, por lo menos en la primera vuelta, sin decir públicamente que sí lo harían en una eventual segunda vuelta. En esencia, ambos recelan de los orígenes del PRM, en el discurso de ambos dejan entrever unas diferencias programáticas que personalmente no creo que sean insalvables, a pesar de algunos matices a tener en cuenta.

En caso del recelo al PRM, en algunos aspectos podría tener razón, sobre todo en lo que respecta a la existencia en ese partido de sectores que se mantienen en la vieja cultura clientelar del viejo PRD. Sin embargo, no valoran, al menos públicamente, la existencia en ese partido de significativa cantidad de militantes, nuevos y viejos de probada solvencia ética, profesional e intelectual. La calidad de las denuncias en que la gente del PRM está sustentando su oposición no es casual, se debe en gran medida a la sólida formación y vocación de servicios de muchos de los cuadros profesionales y políticos de ese partido.

En ese aspecto, si alguna diferencia podrían establecerse entre las organizaciones y/o sus candidatos en cuestión está sería netamente a favor del PRM. No creo que las diferencias que dicen tener los candidatos del partidos de Minou y de Guillermo son lo suficientemente sólidas para justificar una descalificación del PRM para no aliarse con éste, sobre todo, porque el candidato de ese partido nada tiene que ver con los reales o supuestos yerros o aciertos de los gobiernos del PRD. En temas importantes relativos a las cuestiones de derechos a diversidad y migratorios podrían encontrarse algunas diferencias, pero son entre los partidos que sostienen a Guillermo y Minou.

Sin embargo, no es buscando diferencias en que se debe encontrar una eventual confluencia entre el PRM, OD y AP, sino en las coincidencias entre las propuestas de ambos que objetivamente pueden indenficarse.