Reaparece el uso de leña y carbón

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MOCA. El alto costo del cilindro de gas propano y la escasez que registra este carburante doméstico ha provocado que numerosas personas residentes en barrios y comunidades campesinas de la zona Norte retomen la vieja cultura de usar la leña y el carbón para cocinar sus alimentos.

La situación ha causado preocupación en sectores defensores del medio ambiente y los recursos naturales, los cuales advierten que esta práctica constituye una seria amenaza para la foresta y, en consecuencia, para los ríos de la zona.

El resurgimiento de esta vieja práctica se ha puesto de moda en los últimos años en diferentes secciones y parajes de la región, agravándose aún más el nivel de deforestación en cuencas hidrográficas y afectando de manera drástica la flora y la fauna.

El uso de la leña y el carbón reemplaza el gas de cocinar que, debido a su alto costo, las amas de casa han optado por sustituirlo, en un esfuerzo por reducir el costo de la canasta familiar.

La práctica de cocinar con leña y carbón no solamente se observa en hogares, sino también en algunos establecimientos comerciales donde se expende comida, que también han hecho uso de este recurso como medio de abaratar costos.

Para el consultor ambiental de proyectos agroforestales de la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Espaillat (ADEPE), ingeniero Fernando Jiménez, esta práctica constituye una seria amenaza y preocupa a los habitantes de las zonas rurales.

Jiménez define como alarmante el nivel de deterioro de los recursos naturales de la Cordillera Septentrional, y advierte que si no se protegen las fuentes acuíferas, en un futuro no muy lejano se quedarán sin agua.

Dijo que en los campos de la región lo que se está usando es leña, mientras que numerosos campesinos se dedican a la quema de carbón.

Atribuyó esta práctica al alto costo del precio del gas licuado de petróleo y, debido al bajo poder adquisitivo de los campesinos, se ven obligados a usar leña y carbón para cocer los alimentos.

Informó que la Asociación para el Desarrollo de la Provincia Espaillat (ADEPE) implementa un programa de capacitación, con el fin de educar a los habitantes de las cuencas del río Jamao, para detener el nivel de deforestación.

Manifestó que uno de los grandes retos que tiene que enfrentar la Secretaría de Estado de Medio Ambiente es la concientización en las escuelas primarias, juntas de vecinos, iglesias, asociaciones campesinas y otros sectores activos de la saciedad.

“El Gobierno debe buscar los mecanismos para frenar la depredación de los recursos naturales e incentivar a los campesinos para que dejan a un lado el uso de la leña y el carbón”, apuntó.