Rebeldes matan 15 personas en Chechenia

MOSCU (AFP).- Un grupo de rebeldes hizo estallar el martes un todoterreno de la policía chechena, dejando 14 muertos en una zona bastante tranquila del noroeste de Chechenia, como para recordar que la inestabilidad no se reduce al sur montañoso de la república caucásica y que el conflicto sigue.

El último balance provisional comunicado por un responsable del ministerio del Interior checheno a la AFP es de “14 muertos, entre ellos algunos civiles, y 35 heridos”.

Como si fuera algo excepcional, cuando en realidad los ataques contra las fuerzas federales o chechenas pro-rusas siguen siendo frecuentes en Chechenia, el presidente ruso Vladimir Putin intervino para pedir a su gobierno que refuerce “urgentemente” las fronteras del norte del Cáucaso después de estos “acontecimientos trágicos” en Znamenskoye, en la región de Nadteretchny.

Reiteraba así un anuncio del viernes pasado en Daguestán, república vecina de Chechenia y escenario de una ola de atentados con bomba en las últimas semanas, principalmente contra la policía.

Según testigos y fuentes policiales, el ataque rebelde en Znamenskoye fue perpetrado cerca de un colegio.

Un primer policía murió al ser alcanzado por disparos efectuados contra el vehículo en el que viajaba. Después, cuando ya habían llegado refuerzos, se registró una potente explosión — equivalente a 8 kg de trotil según el ministro del Interior checheno Ruslan Aljanov– que mató a policías y civiles.

“Hicimos estallar un vehículo de la policía fantoche en Znamenskoye”, se leía en la página internet Kavkazcenter, principal medio de comunicación de los independentistas chechenos, en la que no reivindica el atentado y pasa por alto la muerte de civiles.

Este ataque, aunque es más mortífero de lo habitual, no extraña a nadie en Chechenia, donde los rebeldes continúan asestando golpes casi a diario a las fuerzas federales y a la policía chechena pro-rusa, a los que el portal Kavkazcenter llama “marionetas” o “colaboracionistas”.

Unas bajas que suele silenciar Moscú, repitiendo hasta la saciedad que se ha estabilizado la situación en Chechenia, donde incluso deben celebrarse elecciones legislativas locales en el último trimestre de 2005.

Lo cierto es que los policías mueren casi todos los días y los soldados rusos sufren muchas bajas, según un balance que transmite regularmente a la AFP bajo anonimato un responsable de la administración chechena pro-rusa.

Rusia dispone de casi 80.000 militares acantonados en Chechenia desde la entrada de las tropas rusas en octubre de 1999, después de una primera guerra de 1994 a 1996.

“Prometemos a los rusos una guerra hasta la victoria final”, afirmó el nuevo “presidente independentista” Abdul Jalim Saidullayev, designado como sucesor de Aslan Masjadov, muerto en marzo pasado.

Lo advertía en una rara entrevista publicada a principios de julio en Kavkazcenter, en la que condenaba una vez más los atentados contra civiles reivindicados por el jefe de guerra radical Chamil Basayev.

De hecho, el presidente checheno pro-ruso Alu Aljanov atribuyó inmediatamente el atentado del martes a Basayev.

Este ataque muestra la extensión del conflicto, que se propagó desde 2004 a las repúblicas rusas vecinas de Inguchia y Daguestán.