Reconstruir Haití para los haitianos

La rápida, enorme y desinteresada solidaridad mostrada por los dominicanos frente al sismo acaecido en Haití debe mantenerse y ampliarse a pesar de las injustas e interesadas apreciaciones observadas en potencias empecinadas en imponer una solución errada a los problemas ancestrales de ese territorio.

La cadena norteamericana CNN, a minutos del siniestro, destacaba, tentadoramente, el contraste entre el verdor dominicano y la desertificación haitiana. La Televisión Española criticaba las previsiones adoptadas por autoridades dominicanas para evitar estampidas inmigratorias. Partes de prensa internacionales ignoraron nuestro acto de presencia tan pronto se produjo el sismo y el propio Presidente Préval nos mencionó de último en una declaración.

Mientras, la movilización dominicana para proveer suministros de emergencia se activaba en todos los niveles. Nuestras instalaciones hospitalarias recibían heridos, empresas dominicanas suplían medios para rescatar heridos y el comercio se movilizó para suplir provisiones. Los trabajadores haitianos en empresas y hogares dominicanos recibieron el apoyo moral y material para que sus empleados se trasladaran o remitieran a sus familiares productos para suplir sus urgencias.

Por encima de las injustas e interesadas apreciaciones de las potencias, los dominicanos debemos seguir dando ejemplo de actuación frente a las calamidades sufridas por nuestros vecinos.

Pero debemos hacerlo acertadamente.

Primero, enfrentando firmemente erróneas concepciones que pudieran aprovechar esta catástrofe para imponerse,  como la mayor acogida de haitianos en territorio dominicano. Lo hoy sufrido no deja de ser magnificado por calamidades previas consecuentes de las imprudencias ambientales aplicados sobre los 28,000 km2 que ocupa la nación vecina. Con la solución en mente de las potencias se corre el riesgo de desertificar los 76,000 km2 que conforman toda la Isla; aumentado las amenazas para todos nosotros y las propias potencias.

Luego, volcando energías empresariales para convertirnos en plataforma para la reconstrucción de Haití para los haitianos. Para ello contamos con una infraestructura humana y empresarial, de profesionales y empresas, especialmente de la construcción, incluyendo materiales suplidores, que se encuentra ociosa por el hecho de estar cayendo un 14% el pasado año.

Y finalmente, para financiar esta reconstrucción, proponer la condonación de la deuda externa dominicana con países amigos –principalmente EEUU, España, Venezuela, Japón y Brasil – hoy ascendente a 4 000 millones de dólares. De esta forma, los pesos dominicanos que requerían los calendarios de pagos por el servicio de esta deuda, serían puestos a disposición de empresas dominicanas para la reconstrucción de Haití conforme un plan maestro que indefectible debe y podemos diseñar.

De esta forma, todos nos beneficiaríamos y ninguno se perjudicaría, en consonancia de una auténtica concepción del Bien Común.