Recuerden la tregua

No han pasado ni 24 horas después que el Danilo Medina asumió el poder y ya hay muchas críticas a su nuevo gabinete. De hecho, no es un nuevo gabinete sino algo así como un gabinete parcialmente remozado con algunas caras nuevas.

La pregunta es ¿De qué planeta se puede sacar el Presidente 50 personas del PLD con caras nuevas para ocupar los más altos cargos del gobierno? Hablamos de ministros, directores de importantes instituciones, superintendentes y Administradores de empresas públicas. Eso es imposible.

La única forma de renovar un gabinete con la profundidad que el país requiere es buscando profesionales del sector privado y la sociedad civil, incluyendo técnicos de alto nivel que mantuvieron su independencia partidaria, por lo menos ante la opinión pública. Excluyo la posibilidad de seleccionar técnicos de la oposición porque eso no es costumbre en nuestro quehacer político.

Solo así se puede encontrar suficiente gente de peso y con buenas calificaciones para ocupar una parte importante de esos cincuenta cargos.

Pero si el gabinete se forma únicamente con la alta dirigencia del partido en el poder y especialmente con sus figuras más encumbradas, entonces no hay forma de esperar grandes diferencias con el gobierno que acaba de terminar. Y eso era previsible. Lo que debemos ver con atención es si ese gabinete responderá a los planes y expectativas del nuevo presidente. Vivimos en un país presidencialista donde el poder está mayormente concentrado en las manos del ejecutivo.

Es el presidente quien decidirá qué hacer en materia de salud o educación y lo mismo sucederá en materia económica cuando se discuta la reforma fiscal o se decida qué hacer con la política monetaria y el anclaje cambiario.

¿Cómo abordará el tema de la delincuencia si deja en sus cargos al jefe de la Policía y el Ministro de Interior y Policía? También eso lo decide el presidente bajando líneas o proponiendo estrategias.

El problema es si un solo hombre puede estar atendiendo todos los frentes para lograr los cambios que el mismo se propone y que el país demanda y necesita. Leonel no atendía nada de eso ni le importaba un carajo qué pasaba en su gobierno, ya que toda su atención la puso en cómo resaltar su figura personal, su ego y ambiciones de poder y su creencia de que vivía en un país imaginario. Es un egocéntrico, ambicioso, mentiroso y a quien le molestaba ensuciarse las manos saludando a la gente de los barrios pobres.

Para Leonel el gobierno no existía y quien hacía y deshacía eran sus funcionarios. Por eso todo andaba mangas por hombros, no había coordinación entre las instituciones, prevalecía la improvisación y se robaba a manos llenas.

Si el gobierno de Danilo estará en manos de un gabinete que en gran medida está dominado por las mismas personas que estuvieron en el gobierno de Leonel, tendrá que emplearse a fondo para hacer los cambios que se propone. Porque esa gente está desgastada y demasiado contaminada con la anterior gestión, donde prevaleció la corrupción, la descoordinación, la improvisación y la ineficiencia administrativa.

Obviamente, hay sus excepciones y yo mismo propuse algunos nombres de funcionarios que deberían permanecer en sus puestos. Eran apenas tres pero nada que ver con la cantidad de funcionarios de la vieja guardia que está dominando el nuevo gabinete.

Finalmente, al margen de esos aspectos, el nuevo presidente necesita su tregua, ya que más importante que el gabinete, es el estilo de gobernar. Y es ahí donde debemos centrar nuestra atención y alguna esperanza de cambio.