Recuerdos de Orlando Martínez

El 17 de este mes de marzo se cumplieron 40 años del alevoso crimen del comunicador Orlando Martínez Howley, a las 7:30 de esa noche cuando se dirigía a su hogar de la calle Antonio Maceo luego de concluir sus labores en el diario El Nacional.

Cultivé una estrecha relación afectiva con Orlando, tanto así, que asistía con frecuencia a mi hogar y yo al de sus padres don Mariano Martínez y doña Adriana Howley, y me identificaba como el único reaccionario sincero que conocía.

Eso nunca lo entendí porque respaldé con Orlando todas las causas justas, sin ser comunista.

Orlando era un ser humano de excepción, como comunicador y como persona. Usaba el humor sano, despellejaba a los que entendió granujas de hoy y orcopolitas de ayer como identificaba el fundador de la RD, Juan Pablo Duarte, a los poderosos que no creían en la viabilidad de una RD libre, soberana e independiente.

Cuando me enteré del suceso que le privó de su valiosa existencia, padecía de hepatitis B pero con la mano en el estómago por el dolor, acudí frente al hospital Georges Marión, donde estaba su cadáver, que los entorchados que lo asesinaron impidieron ver.

En el homenaje que le rindió este año a Orlando el Museo de SJM, se produjo un acto grosero, al que Orlando nunca incurrió, en que personajes que propician la fusión con Haití, repudiaron la presencia del magistrado Víctor Gómez Bergés, invitado por el Museo el 16-02-15.

Entre varias confidencias que me hizo, Orlando me expresó siempre como le aconsejaron prudencia en sus expresiones los doctores Víctor Gómez Bergés y Marino Vinicio Castillo Rodríguez (Vincho).

Por la verdad, la vida.