Recuperación eurozona sólo tiene días para evitar  colapso

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Wolfgang Münchau
Virtualmente en casi todos los debates dedicados a la eurozona yo he participado, algunos normalmente aclaran que sólo es cuando las cosas se ponen lo suficientemente mal que los políticos finalmente actúan, como es el caso de los eurobonos, la monetización de la deuda, el alivio cuantitativo, o cualquier otra tema. Realmente, yo no estoy tan seguro. El argumento pasa por alto el agudo problema de acción colectiva.

La semana pasada la crisis alcanzó una nueva etapa cualitativa. Con el espectacular fracaso de la subasta de bonos alemanes y el alarmante aumento de las tasas a corto plazo en España e Italia, el mercado de bonos gubernamentales a lo largo de la eurozona ha cesado de funcionar.

El sector bancario también está dividido. Partes importantes de la economía de la eurozona están bloqueadas del crédito. La eurozona está ahora sujeta a una ejecución por parte de los inversionistas globales, y una suave ejecución bancaria entre sus ciudadanos.

Esta erosión masiva de la confianza también ha destruido la base principal de la estrategia de rescate. La Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés) deriva su poder de las garantías de sus accionistas. A medida que la crisis se ha extendido hasta Francia, Bélgica, los Países Bajos y Austria, la misma EFSF es afectada por el contagio del malestar. A menos que algo muy drástico suceda, la eurozona podría dividirse muy pronto.

Técnicamente, uno aún puede resolver el problema ahora, pero las opciones se están volviendo más limitadas. La eurozona necesita tomar tres decisiones muy pronto, con muy poco potencial para los esquivamientos normales.

Primero, el Banco Central Europeo debe acordar un respaldo de algún tipo, ya sea una garantía ilimitada de una extensión máxima de bonos o un respaldo para la EFSF, en adición a las dramáticas medidas para incrementar la liquidez a corto plazo para el sector bancario. Eso se haría cargo de la amenaza inmediata de bancarrota.

La segunda medida es un programa firme para un bono de la eurozona. La Comisión Europea lo llama un “bono de estabilidad”, sin lugar a dudas un candidato para el eufemismo del año. Hay varias propuestas sobre la mesa, no importa cómo se llamen. Lo que importa es que serán varias responsabilidades conjuntas y de tamaño creíble. La locura de las garantías nacionales transfronterizas debe llegar a un fin ya que no son una solución a la crisis. Esas garantías son ahora el principal propagador de crisis.

La tercera decisión es una unión fiscal. Esta involucraría una pérdida parcial de la soberanía nacional y la creación de un marco legal institucional creíble para lidiar con una política fiscal, y con optimismo más amplias emisiones de política económica también. La eurozona necesita una tesorería, con personal adecuado, no una coordinación ad hoc por el Consejo Europeo sobre el café y el postre.

Yo estoy escuchando que hay conversaciones exploratorias sobre un paquete de compromiso que reúne esos tres elementos. Si la cumbre europea pudiera llegar a un acuerdo el 9 de diciembre, su próxima reunión programada, la eurozona sobrevivirá. Si no, esta se arriesga a un violento colapso. Aún entonces hay todavía un riesgo de una larga recesión, posiblemente una depresión.

Así que, incluso si el consejo Europeo fuera capaz de ponerse de acuerdo en un programa tan improbable como ambicioso, sus líderes tendrían que continuar superándose por meses y años por venir.

¿Cuán probable es dicho gran acuerdo? Con cada semana que pasa el costo político y financiero de la crisis se vuelve más alto. Aún la semana pasada Angela Merkel estuvo todavía descartando los eurobonos. Ella estaba furiosa cuando la Comisión Europea produjo sus propias propuestas la semana pasada.

Ella había planeado separar la discusión sobre la crisis de la de la futura arquitectura de la eurozona. La asesoría económica que ella había recibido a través de la crisis ha sido terrible.

Su propia oposición pública hacia los eurobonos ahora se ha vuelto un real obstáculo para un acuerdo. No puedo ver cómo la canciller alemana se liberará de estas limitaciones autoinfligidas.

Si ella hubiera sido más circunspecta, ella hubiera podido haber viajado a la cumbre con la propuesta del Consejo Alemán de Asesores Económicos, quienes produjeron un plan más inteligente, bastante limitado y que todavía no está completamente trazado.

Ellos están proponiendo un bono de “redención de deuda”, otro candidato para el premio al eufemismo de este año. La idea es tener un eurobono estrictamente temporal, cuyos estados miembros pagarían por un tiempo acordado. Al menos esta propuesta estaría en línea con la interpretación más restrictiva de la ley constitucional alemana.

La hostilidad de Merkel hacia los eurobonos ciertamente resuena con el público. Los periódicos expresaron ultraje en la propuesta de la Comisión. Pensé que tanto la misma propuesta como su programación más bien eran más inteligentes. La Comisión manejó cambiar la naturaleza del debate. Merkel puede conseguir su unión fiscal, pero en retorno ella ahora tendrá que aceptar un eurobono. Si ambos pueden ser acordados, el problema está resuelto. Es la primera propuesta oficial inteligente que he visto en toda la crisis.  Sin embargo, tengo que convencerme de que el Consejo Europeo es capaz de lograr un acuerdo sustantivo, dado su pasado récord. Por supuesto, este acordará algo y lo venderá como un paquete comprensivo.

iempre lo hace. Pero la vida media de estos paquetes falsos se ha vuelto más corta. Después de la última cumbre el entusiasmo de los mercados financieros sobre la absurda idea de una EFSF apalancada luego se evaporó en menos de 48 horas. La desastrosa subasta de bonos de Italia del pasado viernes nos dice que el tiempo está corriendo. A la eurozona le quedan a lo sumo diez días.          

Las claves

 1.  Unión Fiscal

La tercera decisión es una unión fiscal. Esta involucraría una pérdida parcial de la soberanía nacional y la creación de un marco legal institucional creíble para lidiar con una política fiscal, y más amplias emisiones de política económica.

2.  Banco Central Europeo

El Banco Central Europeo debe acordar un respaldo de algún tipo, ya sea una garantía ilimitada de una extensión máxima de bonos o un respaldo para la EFSF.

Euro mantiene posición  mercado mientras  dólar  tambalea

La mejorada confianza del mercado dejó el dólar decayendo el lunes, con el euro recuperando algunas de sus pérdidas observadas la semana pasada.  El aumento en el sentimiento de riesgo llegó con las esperanzas por los cambios de tratado de la eurozona que permitirían mayores compras de bonos por el Banco Central Europeo.

Los rumores de que el Fondo Monetario Internacional estaba por ofrecer ayuda a Italia, más tarde denegados por dicha institución, también aumentaron el euro en el comercio temprano.

Los mayores ganadores de mejora en el apetito de riesgo fueron el mercado emergente y las monedas de materia prima. Mientras los precios de los metales y otros materiales crudos avanzaron en los intercambios de materias primas, el dólar australiano subió un 1.1% hasta $0.9925 contra el dólar de EEUU y un 1.6% para llegar hasta Y77.10 frente al yen.

Un aumento de más de $2 el barril para los precios del petróleo crudo ayudó a elevar el krone noruego un 0.9% hasta NKr5.8847 contra el dólar. Al mismo tiempo los precios del oro también subieron fuertemente, el rand sudafricano subió un 1.2% sobre el dólar hasta R8.3623.

Entre las monedas del mercado emergente, el won coreano subió un 0.8% hasta Won1,152.50 y el dólar de Singapur avanzó un 0.9% para llegar hasta S$1.2999 contra su contraparte de EEUU.

Frente a la declaración del informe de otoño que tuvo lugar el martes por parte de la Tesorería de Reino Unido, la libra se elevó un 0.36% para llegar hasta $1.5535 contra el dólar y estuvo un 0.2% más alto versus el euro en £0.8581.

La moneda única se fortaleció cuando los rendimientos de bonos de la periferia bajaron fuertemente, aunque los rendimientos italianos quedaron elevados, con los rendimientos a dos, cinco y diez años por encima de un 7%, un nivel visto como insostenible.

No obstante, los aumentos para el euro como también los del mercado emergente y las monedas de materias primas se redujeron hacia el fin de la sesión de comercio en Londres.

Zoom

Aumento del Euro

El euro subió  0.2% hasta $1.3341 en relación al dólar después de perder   2% durante la semana pasada. Contra el yen, el euro aumentó  0.9% hasta llegar a Y 104.21.  Samarjit Shankar del BNY Mellon advirtió que muchos compradores de las monedas  estuvieron simplemente tomando ventaja de niveles de mejor reentrada sobre la oferta después del sabor decididamente fuera de riesgo de la semana pasada.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA