Reducir el parque Mirador sería un retroceso

Los versátiles asientos de Cristian Martínez en el Mirador Sur. Hoy/. Pablo Matos 11/11/2019
Los versátiles asientos de Cristian Martínez en el Mirador Sur. Hoy/. Pablo Matos 11/11/2019

“Creo que el parque Mirador Sur no debe ser tocado. Defiendo todo lo que es área verde. Los árboles son importantes, se puede buscar soluciones alternas, por ejemplo, que la Anacaona sea de una sola vía, este-oeste, pero no se debe reducir el parque, que es una conquista de espacio verde”.
Al emitir ese parecer, el arquitecto Cristian Martínez, quien tuvo una preponderante participación en los trabajos de ese conjunto, agregó que el presidente Joaquín Balaguer “tenía sentido urbanístico y respetaba y amaba la naturaleza, no quería que se derribaran los árboles”. Y significó que disminuir esa área “sería volver para atrás”.
A su juicio, ya se ha contaminado bastante el planeta, saturado de plásticos y deshechos. “Ese pulmón debe conservarse íntegro, se le puede hacer mejoras, pero sin tocar la zona verde del parque”.
Y señaló: “Trabajé en toda la parte ecológica del Mirador Sur, y es uno de los pulmones verdes de la ciudad al que no se le debe acortar ni un milímetro”.
Cristian Martínez, quien durante casi 10 años se desempeñó como Director Nacional de Parques, fue el iniciador de las obras en ese complejo, que era una finca de Héctor Bienvenido Trujillo, el hermano del dictador, según escuchaba decir a sus mayores. Muy joven salió a completar sus estudios de arquitectura en Italia, donde también se especializó en Historia de Roma, artes plásticas, escenografía…
En 1967 viajó al país a ver a sus padres, Bienvenido Martínez Brea (Bebecito) y Amalia Villanueva, y en esa visita Balaguer le pidió hacer los paneles flotantes del aeropuerto Las Américas. Quedó fascinado con la obra y le encargó la construcción de la primera plaza de ese gobierno, una muy pequeña localizada en la Abraham Lincoln esquina José Contreras donde hasta hace poco estuvo la escultura “Uno de tantos”, de Abelardo Rodríguez Urdaneta.
Fue entonces cuando el mandatario le comunicó: “Cuando vuelvas, piensa en que quiero hacer un parque grande” y esa conversación, según Cristian, “fue la génesis del Mirador Sur”.
Regresó rápido y sostuvo un encuentro con Balaguer en el entorno de la zona y este le reiteró: “Quiero un parque que llegue hasta allá”, señalándole la hoy avenida Luperón. Se encontraban en la ahora calle Pedro A. Bobea.
– ¿Hasta el fondo?, preguntó Martínez sorprendido. “Aquí no hay nada”, le observó. “Hasta el fondo, replicó Balaguer que “tenía un sentido del urbanismo que no teníamos los urbanistas”.
“Yo diseñé el parque”. Cristian Martínez no solo diseñó la zona verde del parque sino que inició las labores, dio el nombre a la avenida Mirador Sur, sugirió escultores y establecimientos para la producción y adquisición de las estatuas, hizo fuentes, lagos, abrió caminos entre las duras piedras que miran hacia el mar, diseñó puentes, columnas, asientos, y cuando ya no hubo presupuesto para ornamentar con árboles e instalar las regaderas y tuberías de agua que los alimentara, salió por el país en busca de plantas que no requirieran el preciado líquido para vivir. Por eso la parte cercana a la Luperón reverdece con cactus y guasábaras que trajo desde Azua en tres camiones.
La construcción, cuenta, se asignó a los encargados por kilómetros. A él correspondieron dos; a Eugenio Pérez Montás y Manuel Valverde Podestá los siguientes y a otros profesionales los terceros. Narra Cristian que los planos se entregaron a Manuel Alsina Puello, secretario de Obras Públicas.
Revela que la tercera parte “no cuajó, Balaguer no quedó conforme”.
Martínez estuvo siempre inspirado en la cultura taina para sus realizaciones. Por eso denominó Paseo de los Indios la avenida Mirador Sur y todo el parque, y al concluir la entrada, desde la avenida Winston Churchill, colocó sobre una roca la escultura del Caonabo, de Rodríguez Urdaneta.
“Sabía que esos predios eran asentamientos indígenas antiguos, ya Emil Boyre de Moya, amigo de mi padre que nos visitaba en casa, decía que había que explorar esa zona por su interés ecológico. Ese sitio, sin dudas, fue un sitio arqueológico en el pasado, de pasaje de los indígenas”.
A la vía le quedaron dos denominaciones: “Mirador Sur o Paseo de los indios”.
Idea de Martínez fue la Fuente de la Poesía, con esculturas de Juan de Ávalos.
El activo arquitecto tenía el propósito, además, de levantar un paso a nivel al acceder al parque, con un puente, proyecto que no se ejecutó, afirmó.
Hizo todos los laterales del Mirador Sur hacia el mar, hasta la avenida Luperón. Para facilitar subir o bajar por esa pendiente, abrió “caminitos en las rocas, con bancos”. Estos son “una estructura portante: pueden ser un puente, un asiento y una columna”, explica mostrando fotos de estos versátiles y sólidos sofás de cemento que aún perduran, así como planos y fotos de sus diferentes trabajos en el conjunto.
“Eso es un parque en el parque”, acota, manifestando que la parte de abajo, o sea la avenida Cayetano Germosén, “la hizo Pérez Montás entera. Arriba lo hice yo”.
Además, añadió, “hice algunos laguitos y fuentes”. Pero los eliminaron, dijo. “Como no los mantenían, decían que atraían ranas y mosquitos”.
El prolífico artista fue el ideólogo de que el parque Mirador Sur tuviera el trencito que durante años fue la atracción de pequeños y adultos. “Vino desde Italia y se compró a través de la embajada dominicana. Se concibió para los niños, para las familias”. Hace mucho que ese artefacto tomó carriles diferentes, desconocidos.
Cristian es como un padre de este lugar de diversión y de salud que se ha mantenido prácticamente inalterable a casi medio siglo.
“Balaguer siempre repetía: Ese es un espacio democrático, para que lo disfruten todas las clases sociales”.

Aclaración

Las opiniones de los arquitectos Eugenio Pérez Montás y Eduardo Selman sobre la posible ampliación de la avenida Anacaona no representan un plan del Gobierno ni un interés personal de estos dos reconocidos profesionales. El asunto surgió durante una entrevista a Pérez Montás y a Rafael Tomás Hernández en la que el primero expuso una opción factible para resolver problemas de tránsito en esa vía. El parecer de Pérez Montás no provocó la reacción que el de Selman respaldándolo. Pero este no habló como ministro ni como funcionario. Tampoco fue entrevistado para tratar ese tema sino como constructor de los primeros edificios de apartamentos en esa arteria. Emitió sus juicios al ser cuestionado en torno a la propuesta externada por Pérez Montás. Disminuir el parque Mirador Sur para ampliar la avenida Anacaona no fue una salida planteada originalmente por Selman.