Reflejos barbería de Villa Vásquez

Ubi Rivas.

El primer día de este mes de agosto, cámaras ocultas en una barbería del municipio de Villa Vásquez, provincia Montecristi, grabaron cuando agentes policiales con la connivencia de la fiscal, Carmen Lisset Nùñez, colocaban narcóticos a ciudadanos con el protervo propósito de incriminarlos y chantajearlos para obtener beneficios pecuniarios.
Recordamos que en los famosos doce años del presidente Joaquín Balaguer (l966-78), el método implementado de colocar drogas, armas de fuego y una famosa solitaria granada, para incriminar a dirigentes comunistas que el etnarca implementó acatando un imperativo del presidente Richard Nixon para eliminar a los dirigentes comunistas.
Villa Vásquez es una diminuta población en el extremo de la Línea Noroeste de apenas veinte mil habitantes, con un solo liceo escolar, una iglesia católica, una factoría de arroz, algunos colmaditos, pero 36 puntos de drogas, contrastes que desbordan el elemental raciocinio concerniente a un minúsculo poblado, de referencia aldeana.
El caso de la barbería de Villa Vásquez puede clonarse en todos los pueblos y las dos grandes urbes del país, Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, donde el auge de las drogas es vinculado en gran manera al crecimiento económico de 5.5 por ciento de que se ufana nuestro Banco Central y avalan la CEPAL, FMI y Banco Mundial, delatados en grandes “mall “ e impresionantes edificios con misteriosos como desconocidos magnates, idéntico a Paitilla, Panamá.
El escándalo de la barbería de Villa Vásquez es una clara evidencia y reflejo de cuanto acontece en las esferas más encumbradas del poder que la Era del PLD irradia el aroma de la corrupción más desconcertante y bochornosa de nuestros l75 años de trayecto republicano.