Reflexiones a la Zurda: El túnel de la democracia demorada

El 20 de diciembre de 1962 se celebraron las primeras elecciones dominicanas pos dictadura. Juan Bosch (PRD), derroto en las urnas a Viriato Fiallo (UCN) por amplio margen. No hubo alegatos de fraude.

Meses después en septiembre de 1963, una conspiración empresarial, militar, económica, eclesial y política ejecutaba un golpe de estado contra ese resultado de las urnas de diciembre de 1962, quebrando el orden constitucional, institucional y electoral e iniciando un periodo de inestabilidad que conduciría a triunviratos, a guerra patria y sobre todo a la trágica invasión militar del gobierno de los Estados Unidos de aquel entonces.

Nuestra democracia comenzó mutilada en su esencia fundamental, el respeto a la voluntad popular. Tras la guerra de abril, en 1966, Joaquín Balaguer, comenzaba su largo camino de treinta años (1966-1996) siendo el eje determinante de la vida política nacional a través de prácticas de distorsión, suplantación, compra o sustitución de la voluntad ciudadana que debe expresarse libremente en las urnas.

Lo hizo con eficacia en sus repostulaciones de 1970 y 1974, y lo intentó sin éxito (por la intervención del gobierno de EUA) en 1978. Balaguer es el padre de la democracia clientelar, fraudulenta y violentada, sus herederos directos e indirectos solo han perfeccionado su modelo de violencia política.

La instalación y consolidación en la posguerra de esta cultura de violencia simbólica y violencia práctica sobre los resultados electorales de la democracia dominicana no suele hacerse implícita cuando los márgenes son amplios, como en 1982, 2000, 2004, 2008. Pero cada vez que las tendencias de preferencias ciudadanas indican un proceso electoral cerrado (1986, 1990, 1994, 1996, 2012), las prácticas de campaña “sucia” y la famosa “logística” pasan a ser el centro estelar.

La compra de conciencias, de cedulas, la dislocación de listado de votantes y alteración de boletas, la manipulación de la transmisión de los resultados (el caso de 1990 es emblemático) y el no reconocimiento público de los resultados de los derrotados por las trampas, reincidencias y coincidencias conocidas por actores de poder que tienen décadas jugando con las mismas “reglas” no escritas ya se han vuelto uso y costumbre.

Hoy, en pleno siglo XXI, en esta pseudo democracia digital, los morados que hablaban de liberación nacional en su versión “cool” de siglo XX, están desde 2012 perfeccionando el modelo balaguerista de manipulación de la democracia, tanto, que se han metido en su propio túnel con la novedad de unas primarias en clave histórica, donde el que ganaba “se lo llevaba todo” y se llevó tanto que se llevó a sí mismo y a muchos más, en los meses por venir lo confirmaremos.

Mientras el Saturno morado se va comiendo a su hijo (como en el cuadro de Goya), a los dominicanos y dominicanas nos debe quedar una pregunta crucial sobre la mesa. ¿Hasta cuándo vamos a permitirnos ser comprados, alquilados, distorsionados y torcidos con nuestros propios recursos públicos para alimentar los privilegios y ventajas de una elite que se rota y sustituye a si misma?

La respuesta tal vez el lector pueda darla en mayo de 2020, está en sus manos o mejor dicho en sus cedulas, ¿A qué precio las venderemos?,

Continuará…