Reflexiones de la Cóndor

Cuando un gobierno se vuelve contra la sociedad que lo eligió, sus acciones y decisiones se convierten en un látigo social, que sólo es utilizado para imponer lo que entiende son sus medidas salvadoras, sin importar la suerte del pueblo que le favoreció con su voto. Si analizamos el comportamiento de las actuales autoridades gubernamentales, en su desesperación por perpetuarse al frente de la cosa pública, observaremos que el mismo está dirigido única y exclusivamente, en hacer todo aquello, que de acuerdo a sus criterios, les garantiza su permanencia en el poder. Es por ello que en la medida en que se acerca el día de las votaciones, 16 de mayo del 2004, sus decisiones y ejecutorias resultan más contraproducentes para el mantenimiento del equilibrio macroeconómico, sin el cual no puede haber solución real a los principales problemas que afectan a la mayoría nacional. Un ejemplo de esto, es la negociación que realizó el gobierno con el Fondo Monetario Internacional, FMI, mediante la cual se comprometió a una serie de restricciones que en la práctica no han ocurrido, y que muy por el contrario, según declaraciones de prensa del propio Presidente de la República, agrónomo Hipólito Mejía, nadie lo detendrá en su supuesto compromiso con los hijos de machepa. Su forma muy particular de justificar el gasto corriente altísimo que mantiene el gobierno, a espalda de los acuerdos pautados con el FMI.

Cuando un gobierno sólo piensa en él, en los intereses particulares de quienes lo conforman, olvidándose de los gobernados, manejándose sin escuchar a nadie, sin poner atención a los reclamos de los distintos sectores que conforman la sociedad, se vuelve terco y provoca reacciones de sectores y personas que nunca intervienen en asuntos políticos. Tal es el caso del reciente pronunciamiento público efectuado por la Confederación Dominicana de Religiosos y Religiosas (CONDOR), quien después de tres días de reflexión, sacaron un documento firmado por unos 70 superiores de congregaciones femeninas y masculinas, que nada tiene que envidiar a cualquier manifiesto de algún partido político de la oposición. Veamos sólo algunos de los puntos contenidos en dicho documento y que debieran servir de reflexión a nuestras autoridades. Dice la CONDOR: “Unos años atrás la República Dominicana poseía un crecimiento económico aceptable del Continente, pero hoy vemos, con angustia, la enorme crisis económica que afecta de una manera insostenible, especialmente a la clase más pobre. Dicha crisis se refleja en una corrupción generalizada y en un desnivel de calidad de vida nunca antes presenciado”.

Continúa el documento de la CONDOR: “En el campo de la salud, la educación y el medio ambiente vemos un descuido de los servicios básicos, que aumenta el deterioro de la calidad de vida: falta de agua potable, de caminos vecinales, de limpieza del medio ambiente, de los medicamentos esenciales, de una estructura escolar adecuada, falta de materiales escolares básicos y un aumento desproporcionado de impuestos”. En otra parte del documento de la CONDOR se establece lo siguiente: “Se percibe una crisis institucional, con un estancamiento o retroceso de la forma de ejercer la política: con un gobierno autoritarista, preocupado más por mantener su estatus y provecho antes que servir al pueblo. Debemos señalar que la prometida lucha contra la corrupción ha sido un fracaso: no ha habido justicia, ni responsabilidad, ni ética que se refleja en una creciente situación de violencia en todos los ámbitos: atracos, fraudes, delincuencia y una casi generalizada pérdida de valores. Delante de esta cruda realidad, apenas esbozada, cabe preguntarnos: ¿Dónde queda el rostro humano, que tanto se mencionó en la última campaña electoral?

De seguro que cuando estas reflexiones sean presentadas al Presidente Mejía, su reacción será tratar de denigrar y descalificar a este grupo de religiosos y religiosas, que preocupados por la suerte del país, han dado esta voz de alarma.