Reflexiones navideñas

La Navidad está ya aquí y como siempre se desliza entre nosotros casi sin darnos cuenta. Estas fiestas cobran sentido en la medida en que las disfrutamos entre todos, porque el Año Nuevo nos evoca el paso del tiempo, al que estamos sometidos y que nos arrastra  irremediablemente; por eso no hay mejor manera de celebrarlo que no sea compartiendo el calor de la unidad familiar.

Este es un momento propicio para reflexionar, más aún, sobre nuestras metas logradas y aquellas no alcanzadas. “No existe nada más importante que definir y decidir con anterioridad, lo que es verdaderamente importante”.

Hoy necesito estar dispuesta/o para reconocer de que estoy careciendo, para así hacer las correcciones indispensables de mi vida. Hoy necesito reflexionar y preguntarme: ¿Cuáles son mis metas?  Este es un buen día para revisar las metas de mi vida y caminar con seguridad por ese sendero.

Una meta es una herramienta que hace un plano para alcanzar una tarea particular.  El cristiano debe esmerarse para vivir su vida de tal manera que lo llevará a adquirir el premio de la vida eterna y una fe sólida acá en la tierra.

Cada día me asombro de la cantidad de personas que viven sin tener metas en su vida.  Para muchos su interés es sólo la existencia diaria.  Miles son las personas que aún no han tomado un lápiz y un papel ni han pedido a Dios dirección sobre cómo vivir sus vidas.

Cada persona necesita metas.  ¿Sin un plano para evaluar nuestras vidas cómo sabremos si hemos triunfado a o no? J. C. Penney dijo:  “Muéstreme a alguien que trabaja bajo metas y yo te mostraré un hombre que hace historia.  Muéstreme a alguien que trabaja sin metas y te mostraré un hombre que trabaja para solo existir”.

En Navidad, aprovechando el espíritu de bondad y amor que reboza nuestros corazones, es favorable entender que el análisis de las metas es un procedimiento que permite a las personas comprender qué pretenden con sus aspiraciones importantes, ayuda a identificar las principales ejecuciones que conducen a la integración del significado de la vida para cada persona.

Por otra parte, aunque sea un ejercicio para definir las metas del 2010, quiero que vayas más allá de diciembre del próximo año, y seas consciente de la coherencia que debe existir entre tus metas para el 2010 y lo que esperas de ti y de tu negocio en el medio y largo plazo, y el amor, la familia, entre tus valores y principios.

Estamos en los días de reflexión navideña, donde debemos primero, conocernos nosotros, estudiarnos, respetarnos, querernos y valorarnos, para poder definir lo que ambicionamos, perseguimos, necesitamos y apreciamos.