Reflexiones tras una explosión

Reflexiones tras una explosión

Destrucción, muertes y heridos; pánico entre empleados y moradores; y urgencias de huir del lugar. Todo a partir de una sorpresiva explosión seguida por incendio en el corazón de Villas Agrícolas, zona que mezcla usos residenciales e industriales a la vez. La conmoción y los pesares embargan ahora a mucha gente que merece nuestra solidaridad mientras transcurre un compás de espera. El siniestro partió del combustible presente en la planta industrial situada en el vórtice del desastre. Sustancia altamente inflamable a ser manejada ineludiblemente por manos expertas y estrictas normas sobre trasiego, almacenamiento y activación; con sujeción a revisiones periódicas sobre equipos fabriles y fuentes de calor. Los investigadores deberán establecer las causas directas de este caso de tan sensibles daños contra los que se debe estar siempre en actitud preventiva y en condiciones de aplicar medidas que mitiguen consecuencias o protejan personas y recursos materiales de áreas específicas.
De estos episodios se deben extraer lecciones que reafirman la obligación de apegarse a los protocolos y procedimientos que eliminan riesgos al manejar fluidos propensos al fuego y que deben estar bajo la responsabilidad de un personal entrenado y supervisado que realice sus tareas en instalaciones debidamente libradas de defectos técnicos que de coincidir con el error de los humanos derivarían en horribles consecuencias.

Un municipio espera su hora

Bordeando la inigualable bahía de Samaná, la comunidad municipal de Sánchez necesita rápidas atenciones de organismos públicos para rescatar de su declinación las dos mayores fuentes de producción: la pesca del legendario camarón de la zona, amenazada por técnicas de arrastre; y la extracción de coco, de agotado rendimiento por falta de renovación. Su gran potencial para el ecoturismo está dormido a la espera de infraestructuras e inversiones que hagan valer su presencia.

Por el bien de los sancheros debe escucharse al alcalde Melvin Ramírez, que procura lo mejor para su jurisdicción pero está atrapado en la realidad de los pocos ingresos que por su limitado desarrollo Sánchez genera al ayuntamiento. Recibir más dependería de un tratamiento fiscal acorde con las necesidades de progreso de los habitantes.

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