Refomulación confusa del orden ideológico

 Qué confusión se genera hoy día cuando se intenta entender en términos ideológicos tradicionales las tendencias políticas que prevalecen en este mundo tan enredado en todo sentido en que estamos viviendo! Mientras que estuvimos divididos en dos campos antagónicos  – socialismo & capitalismo – todo estaba claro o mas o menos claro. La “izquierda” significaba una posición radical generalmente sustentada filosóficamente en conceptos marxistas –leninistas, teniendo como ejemplo el modelo soviético acuñado en la URSS y aplicado, con sus características caribeñas, en Cuba.

De acuerdo con las percepciones políticas e ideológicas prevalecientes en el período previo a la desaparición de la URSS y del resto del campo socialista europeo, la “izquierda” era revolucionaria, portadora del cambio y, por tanto progresista y, consecuentemente, la “derecha” era retrógrada, defensora del orden prevaleciente y, por ende, conservadora. Ahora, todo se ha puesto de cabeza y, a la vez, sobre los pies, pero comoquiera con frecuencia no se sabe quien es quien. Los que en la URSS y ex países socialistas defienden el viejo orden – que antes era “progresista” – se convirtieron ahora en “conservadores” y los que defienden profundizar la construcción capitalista en esas naciones han devenido en fuerzas “progresistas”. Lo cierto es que con frecuencia no se sabe quien es quien.

 Sin embargo, no hay dudas de que lo actuante y real en nuestro mundo es un modelo capitalista que algunos reformulan como “socialistas”. No hay por qué asustarse, como algunos que pierden el sueño cuando oyen hablar de eso. Gran Bretaña, Canadá, Australia, Alemania, Holanda, Bélgica, casi todos los Nórdicos, entre otros, se reivindican como socialistas. Entendiendo como tal una práctica, dentro del capitalismo, en la que el Estado asume una política fiscal centrada en impuestos directos – sobre los ingresos -, quitándole a los que más ganan para garantizar políticas sociales con las que garantizan necesidades básicas a poblaciones con posibilidades marginadas.

 Esa no es la realidad, ni la capacidad, de la mayor parte del mundo llamado “en desarrollo”. Ante la radicalización que representó el modelo neoliberal – técnicamente inobjetable pero socialmente brutal – que el Papa Juan Pablo II llegó a calificar como “capitalismo salvaje” – nuestros países pobres con tantas vicisitudes acumuladas, han buscado fórmulas de sustentación de políticas sociales que hagan sus sociedades gobernables sacando de la pobreza a millones de habitantes. El Papa no criticaba al capitalismo sino una forma de capitalismo. Algunas líderes, especialmente en nuestra región han acuñado políticas clasificadas como “socialismo del siglo XXI” que, en tanto sacan a millones de personas de la pobreza en países como Venezuela y Ecuador, son estigmatizadas como “adefesios conceptuales”.  Sin embargo, hoy todo se debate dentro del capitalismo, tratando de moldearlo dentro de determinados objetivos. Nuestras naciones pobres no tienen la opción de aplicar políticas fiscales centradas en impuestos directos por lo que tienen que recurrir a estados económicamente fuertes que puedan disponer de recursos para políticas sociales. La situación de pobreza es una bomba de tiempo que hay que desactivar enfrentando el problema. Ignorarlo es irresponsable y cruel.