Reforma del sistema de salud en EEUU

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Aun hay preocupación legítima entre los ciudadanos

Estados Unidos tendrá un nuevo sistema de salud a partir de este año 2010, el cual incluirá a unos 31 millones de personas que conseguirán la cobertura que no tenían.

Así, para muchos analistas, Barak Obama se encamina de esta manera “a cumplir con la promesa de una reforma real y significativa que traerá estabilidad y seguridad al pueblo norteamericano”.

Esta “es la más importante legislación social del país, desde la creación de la seguridad social en 1930”, aseguró enfáticamente el presidente Obama. Y el éxito es tal, que al menos siete presidentes quisieron hacer historia con la reforma del sistema sanitario sin lograrlo.

Aun así, todavía no es tiempo de medir, en su justa dimensión, el impacto de la reforma sanitaria. Peor aún, si consideramos que la aprobación a la gestión del presidente Barak Obama ha bajado por primera vez del 50%.

Pero las críticas, sobre todo conservadoras, han sido muy intensas. Los más extremistas observan esta ley sanitaria como un auténtico paso hacia el precipicio. Y la verdad es que hay preocupación legítima entre los ciudadanos porque creen que pueden estar dando un salto al vacío.

Un 52% de la población, según las últimas encuestas norteamericanas, desaprueba esta ley. Pero la Casa Blanca confía en que esa cifra cambiará en cuanto ceda la enorme campaña de propaganda en contra de la reforma y empiecen a conocerse sus ventajas.

 Aun así, muchos críticos sostienen que la reforma ofrecerá perjuicios considerables al sistema de mercado y a las finanzas públicas norteamericanas.

Otros consideran que el impacto pleno de la reforma no entrará en vigor sino hasta el año 2014 (con sus 30 millones de asociados). Pero, con todos sus matices, lo aprobado por el Senado de los Estados Unidos contribuye al perfeccionamiento del sistema norteamericano existente.