Reforma policial

Debe insistirse de manera constante, en la urgencia de una reforma integral de la Policía Nacional, y también de los institutos armados, y en la ocasión, trataré lo primero y lo segundo en una próxima entrega a HOY.

El nuevo jefe policial, conforme a como se expresa, un oficial de gran formación profesional, avezado en las lides policiales, desenvuelto, inteligente, preciso y hasta convincente, conforme se explayó en la comparecencia en el almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, el l7 de ese mes.

El mayor general Manuel Castro Castillo demostró disponer de un dominio de los métodos a disposición del “cuerpo del orden”, elogiando el patrullaje mixto con militares, que debe mantenerse no solo en avenidas conversando grupos bajo la fronda, sino penetra de manera constante en las barriadas carenciadas, donde prolifera el narcotráfico.

Debo insistir que un proyecto eficaz para reducir la alta incidencia delicuencial y sangrienta que mantiene en tensión a la sociedad, no es posible con RD$6,117 de sueldo por un policía, que aparte de sol, sereno, lluvia y hambre, arriesga su vida de manera constante, sin seguro de vida para beneficiar a sus familiares de morir cumpliendo su deber.

Una reforma de la Ley 36 para que sólo se permita la tenencia y no el porte de arma de fuego a nadie, y una reforma del Código Penal de forma que se descontinúe que a un pelafustán a quien la Policía sorprende portando un arma ilegal, un juez lo libere con una fianza de RD$l5  mil, en vez de instaurar prisión sin fianza y condena de tres años de cárcel.

Esos son los dos horcones que concretizarán los apremios de la ciudadanía ante el azote de la ola delicuencial que nos amenaza a todo, aunque el resto es aceptable.