Regalos y mantras, Roberto Martínez y Balaguer

Regalos y mantras, Roberto Martínez y Balaguer

Guillermo Caram

El amigo, compatriota y acompañante de faenas, angustias y satisfacciones gubernamentales, Roberto Martínez, pretendiendo hacerle un regalo a Balaguer al recordar su nacimiento, le ha hecho un regalo al país publicando “El Libro que Nunca Tuvo” en el que lo retrata a través de remembranzas y frases convertibles en mantras. Ejemplo de ello fue cuando, siendo casi medianoche de una víspera de año nuevo, Roberto ingresó al despacho presidencial preocupado por los motivos de permanecer en el palacio; respondiéndole Balaguer: “El cuidado del país no tiene fechas”.

Ese regalo ontológico estuvo acompañado de otros como la transformación nacional, mas allá de las impresionantes transformaciones infraestructurales que todos reconocen.

Como las transformaciones económicas, su diversificación: introduciendo nuevas actividades-zonas francas y turismo-que tanto nos han salvaguardado ahora; así como remesas, aun resistiendo presiones norteamericanas que instaban contener migración ilegal, respondiéndoles: “flexibilicen requisitos consulares para que la migración sea legal”.

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Sus gobiernos regalaron al pueblo dominicano instalaciones deportivas como el Centro Olímpico, culturales como Plaza de la Cultura, ambientales como Parques Botánico y miradores.

Su preocupación ambiental comenzó cerrando aserraderos y concluyó decretando áreas protegidas de la nación.

Todo incentivado con leyes e inversiones dentro una escrupulosa austeridad fiscal hábilmente aplicada para no provocar protestas sociales. Su apego a las circunstancias lo llevó a autoreformarse. Reformó sustitución de importaciones que instituyó (1969) abriendo economía (1991). Renegoció contratos mineros (Ej:FALCONBRIDGE) que había negociado.

En 22 años de gobierno dejó economía 6 veces más grande que la encontrada, superando las 5 veces en 20 años del PLD y los 12 de estancamiento del PRD.

Una economía generadora de puestos de trabajo que complementada con reformas sociales, como leyes agrarias, combatieron pobreza hasta borrar imagen de dominicanos “vestidos de harapos y vientres repletos de parásitos”.

Estimuló nueva clase empresarial de agricultores, industriales y constructores. Le endilgaron crear 300 millonarios, pero ninguno adquirió categoría monoligopólica ni beligerancia dominante.

Apostó concertar, partidista y tripartitamente, concretándose en reformas políticas y laborales del momento.

Recordar esas transformaciones regaladas, honra.

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