Rehenes de la violencia

Le podrá parecer exagerado, pero tal y como estamos viviendo considérelo un sano consejo en beneficio de su seguridad y la de los suyos. Si al llegar a su casa encuentra que la entrada a su marquesina está bloqueada por un vehículo, no se incomode; mejor dese otra vueltecita para darle tiempo a que se mueva, pues tocarle bocina para que se quite o pedirle a su conductor que lo deje entrar a su propia casa podría costarle la vida, como ya ha ocurrido en mas de una ocasión a pesar de que se supone que estamos en un país mínimamente civilizado y no en el salvaje oeste. Aura Santana Estrella, de 42 años, y su esposo Argenis Ferreira, de 43, acaban de pasar por esa dura experiencia, pero tuvieron suerte y están vivos para contarlo. Al llegar a su casa, en el municipio de Tamboril, una yipeta obstruía la entrada, por lo que le pidieron al conductor que por favor la moviera. Pero como no les hizo caso le tocaron repetidamente la bocina, lo que al parecer le molestó, pues se desmontó pistola en mano, la emprendió a tiros contra la pareja, y huyó de inmediato del lugar. ¿Cuándo, cómo y por qué nos convertimos en una sociedad tan violenta? ¿Por qué matar a otro ser humano por un choquecito? ¿O por un parqueo? ¿O porque te reclama su derecho a entrar a su casa? El ciudadano común, angustiado e impotente, no tiene las respuestas, y tampoco las autoridades ni el gobierno al que representan, que por lo que se ve hace muy poco, o casi nada, por enfrentar la violencia que nos ha convertido en rehenes de nuestro propio miedo.