Reiteración TLC con Haití

En la entrega a HOY del día tres del presente mes, abordé la urgencia de formalizar un TLC con el vecino y complicado vecino de Haití, y así obviar las dificultades que a rato viene presentando con alegadas deficiencias en nuestros productos, primero salami, luego pollos y huevos, y ahora plásticos.

Cierto que a Haití le asiste todo el derecho como Estado de exigir calidades en los productos que importa de cualquier país, pero mueve a extrañeza que en los últimos meses, y luego del ascenso al poder en Haití del presidente Michael Martelly, se produzcan exigencias que nunca se registraron en todo un historial  comercial.

Versiones circulan alusivas a compromisos políticos con quienes financiaron el ascenso de Martelly al poder, inclusive se afirma que su propia esposa, y el reto que debemos asumir los dominicanos para superar las dificultades con el conflictivo vecino es rubricar un TLC, eliminar los mercados binacionales informales por los cuales Haití afirma no captar US$300 millones por conceptos aduanales, y procurarnos mercados alternativos.

El embajador de Haití en nuestro país, el veterano Fritz Cineas, alega que los plásticos dominicanos no son biodegradables y obstruyen las alcantarillas de su país, argumento que rechazó la presidenta de la Asociación de Industrias de RD, Ligia Bonetti, precisando que esos mismos plásticos son exportados a l6 países de Europa, Canadá, Estados Unidos, México, dos en Africa, once en Asia, 24 en el Caribe y ocho en Suramérica y ninguno ha protestado por no ser biodegradable.

Extrañeza es ese alegato haitiano que no se invocó, sino ahora, al socaire de los nuevos intereses económicos y políticos en torno al presidente Michael Martelly,

Aprendamos por fin a valorarnos y no depender del favor haitiano.